viernes, 10 de octubre de 2008

El mensaje de Miguel Ángel

Sociedad abierta



ERNESTO REYES

La llamada clase política – identificada como la clase gobernante, incluyendo a sus críticos- acaso no hayan logrado aquilatar el valor del mensaje pronunciado por Miguel Ángel Granados Chapa al recibir del Senado de la República la Medalla Belisario Domínguez.

En tiempos en que como dijo la senadora María Rojo hay una especie de bruma que urge ser disipada, es bueno contar, a pesar del notorio quebranto en su salud física, de una mente lúcida como la de Granados, porque nos interpela y motiva a la reflexión informada como sucede cotidianamente cuando leemos su columna Plaza Pública.

De cara a representantes de los Tres Poderes de la Unión, así como de invitados del estado de Chiapas de donde era originario el legislador asesinado en el año 13 del siglo pasado, el periodista habló de identificar los propósitos comunes impulsados desde la diferencia, de mantener abierta la posibilidad del diálogo para construir una nación incluyente y equitativa, que permita restaurar las bases de la convivencia y el acuerdo, y de seguirle apostando a la pluralidad y la diversidad.

Ante un auditorio expectante que reconocía su magistral estilo retórico– no de balde es académico de la lengua- el comunicador defendía a que por el hecho de ser distintos no se convierta al otro en un peligro ni en un enemigo, sino tal vez en un adversario, cosa que dos años atrás muchos de los que ahí estaban aplaudiéndole, hicieron exactamente lo contrario con Andrés Manuel López Obrador.

En las palabras de agradecimiento, el columnista también sacó la cara por la movilización y la participación social directa, señalando la falsedad de ubicar a la expresión civil – que tiene en la movilización un gran aliado- como antagónica a la constitucionalidad de un gobierno.

Para el analista y abogado, la constitucionalidad de las tareas realizadas por los legisladores se alimenta con la movilización de los ciudadanos, que ya se pronunciaron en las urnas, pero pueden y quieren expresarse también en la calle.

Esta actitud se demuestra – recordó el orador- en el caso de las multitudes que clamaron contra la inseguridad, el impulso en la presentación de iniciativas de reforma legal, de creación de nuevos instrumentos contra el hampa.

Asimismo, un movimiento social semejante se ha manifestado y se expresará también más adelante, en torno de la reforma petrolera que necesita nuestro país.

Atento a los problemas que ahora nos aquejan y como si adivinara la grave situación económica que se avecina, Granados Chapa no cree que la sociedad mexicana carezca de experiencia ante las crisis.

“La ha adquirido a fuerza de golpes – dijo- de caer y levantarse, de deplorar lo perdido y comenzar de nuevo.”

Sin embargo, aceptó que “pocas veces en la historia habían convergido adversidades de tan distinta índole y semejante gravedad que hacen de las sombrías horas que corren, horas de definición, de las que emergerá la sociedad disminuida y en riesgo de descomposición y aún de enfrentamiento o engrandecida para superar la magnitud del desafío para que sea por una vez madre providente de sus hijos.”

Como si le hubieran solicitado dar luces sobre el sombrío panorama actual, Granados declaró no tener vocación para avizorar el futuro.

Pero tampoco se requiere – dijo- padecer un ánimo infectado de pesimismo para advertir que día con día crecen las adversidades y aún surgen otras más entorno nuestro, desde el seno mismo de la sociedad.

No obstante ello, la energía social de los mexicanos es capaz de enfrentar esas adversidades con fortuna, sobre todo si utiliza nuevos instrumentos o de modo diferente emplea aquellos de que la República se dotó desde la hora de su fundación.

Hasta aquí parte del discurso con el que Miguel Ángel Granados agradeció tal distinción. Lástima que pocos conocieron el texto completo, porque es una pieza que revela que quienes lo designaron para recibir este honor, no se equivocaron.

Ojalá que el clamor de Granados no termine siendo desdeñado por los mismos que incluso lo propusieron, y aún si lo fuera, quedará su palabra como un tizón encendido que alumbre sobre todo a quienes aún teniendo completo el sentido de la vista, siguen con la venda sobre los ojos. Ojalá.

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jueves, 9 de octubre de 2008

Granados Chapa

Sociedad abierta

ERNESTO REYES
Ser humano extraordinario de una gran lealtad a sus amigos y a las causas – como lo define Elena Poniatowska- , el periodista hidalguense Miguel Ángel Granados Chapa fue galardonado el martes con la Medalla Belisario Domínguez, máximo reconocimiento del Senado a un ciudadano mexicano.
Dueño de muchos atributos - afirma don Julio Scherer al expresar su opinión respecto al autor de la columna Plaza Pública que se publica en el diario Reforma- Granados es un hombre que camina al ritmo de la libertad y la verdad; de ahí su fuerza.
Por ello muchos de sus malquerientes, que también los hay, nunca han logrado enfrentarlo con éxito.
Hace poco tuvo que litigar contra un diputado priista, Gerardo Sosa Castelán, quien interpuso una demanda en contra suya y de Alfredo Rivera autor del libro “La Sosa Nostra”, por supuesto daño moral, ya que Granados firmó el prólogo del texto.
Granados había hecho honor a la definición de Carlos Fuentes, sobre su labor: “el gran periodismo requiere honestidad, información, valentía, capacidad de análisis y conocimiento del público al que se dirige el periodista. Estas cualidades no se dan por casualidad. En Miguel Ángel se han dado de manera magnífica y sobrada.”
Y así lo ha hecho desde hace 45 años cuando escribió su primer texto en el vespertino Crucero que dirigía el desaparecido Manuel Buendía.
A partir de entonces, Granados iniciaría una prolífica carrera que lo ha llevado a escribir además de su labor como catedrático en la UNAM, y como titular del Programa radiofónico que lleva el nombre de su columna en Radio UNAM, en publicaciones fundamentales para el México de hoy: el Excélsior de Scherer; la revista Proceso en dos etapas; el Unomásuno original, antecedente de La Jornada, y por supuesto en el diario Reforma donde nunca se ha sabido que le censure un texto.
Con varios antecedentes de ruptura, debido a su temperamento muy particular, Granados Chapa ha sabido reconocer cuando se equivoca y con quiénes, como sucedió con Scherer en Proceso. Distanciado de él, no de sus causas, no dudó en volver muchos años después, a publicar su columna semanal, Interés Público, que todo interesado en la realidad mexicana no puede dejar de leer.
Recientemente Granados ha recibido varios reconocimientos a su labor, como el que le tributaron universitarios oaxaqueños junto a Scherer y Carlos Monsiváis, hace un año. Lo han hecho en diferentes ámbitos, organismos ciudadanos y de derechos humanos con quienes su pluma se ha identificado.
Granados sabe muy bien que si en esta labor no se asume un compromiso ético con la verdad y si no se es fiel a los principios, cualquier informador o analista de la realidad mexicana naufraga en las veleidades y trampas que interpone el poder político o económico.
Dichos poderes – ahora se habla también de los poderes fácticos que los representan los monopolios en materia de medios de comunicación, el crimen organizado, los grupos facciosos de diversa índole, etcétera - , siempre estarán buscando que el comunicador más tarde que temprano cometa una equivocación para convertirlo en un ser domesticado, sin voluntad y a su servicio.
De todo ello se ha salvado Miguel Ángel, a quien tuve el honor de conocer hace como 25 años cuando asistí en la ciudad de México a las asambleas de la Unión de Periodistas Democráticos ( UPD), organismo del cual él había fungido como presidente. Puestos en el lado contrario, un grupo de nosotros hizo que se eligiera al periodista Elías Chávez, procedente de Proceso con quien entonces Granados tenía un notable alejamiento, en lugar del caricaturista Magú, de La Jornada.
En el 2005, cuando el conflicto inventado contra Noticias por el gobierno estatal, miembros de una comisión de compañeros acudimos a pedir el apoyo de Miguel Ángel a las instalaciones de radio UNAM.
Sin desconfianza, éste nos otorgó casi todo su espacio matutino para hacer las denuncias prometiendo, como lo hizo después, que nos seguiría respaldando en su columna.
Por ello la gran gratitud que tenemos para Miguel Ángel Granados Chapa, quien merecidamente fue distinguido con la Medalla en honor del chiapaneco valiente, quien muriera por defender la libertad de expresión, valor que como la lucha por la democracia son insignias de tan ilustre galardonado.
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miércoles, 8 de octubre de 2008

Remesas en crisis

Sociedad abierta

ERNESTO REYES
En pleno resfrío de la economía mexicana, como consecuencia de la crisis financiera en Estados Unidos cabeza del modelo capitalista que tanto elogian los tecnócratas del gobierno mexicano, hay preocupación por el desplome en un 12 % que este año está sufriendo el envío de remesas por parte de mexicanos que laboran en nuestro vecino del norte.
A Oaxaca y a otras entidades como Zacatecas, Puebla y Guerrero, expulsoras de mano de obra, les pegará fuerte con la consecuente disminución del nivel de bienestar y desarrollo en las comunidades.
De manera muy clara lo ha reconocido así el titular de desarrollo social, Ernesto Cordero, un joven funcionario al parecer bienintencionado, amigo de Calderón.
En aparente contradicción con el obeso secretario de Hacienda, quien ha negado impactos graves a nuestro bienestar, aceptó apenas en su comparecencia ante el Senado que en este rubro la economía mexicana ya está haciendo afectada.
Sedesol no podía negar que muchos mexicanos que reciben remesas corren peligro de caer en pobreza por la crisis económica.
Ante cuestionamientos y preguntas de legisladores de oposición con motivo de la Glosa del II Informe de Gobierno, Cordero aceptó que la desaceleración económica ha provocado la caída en las remesas –este año son 700 millones de pesos menos con respecto a 2007–, “sí va a afectar a las familias mexicanas que viven en pobreza alimentaria”.
Aseveró que en el país existen 14 millones de pobres “que no están en condiciones de comprar una canasta básica de alimentos; de ellos, 6 por ciento de las familias reciben remesas sí se verán perjudicadas”.
En el caso de Oaxaca, con varias regiones líderes en la recepción de envíos monetarios, la recesión norteamericana ha provocado ya la caída de remesas en un punto porcentual durante el primer semestre de 2008, pues según algunas estimaciones, se ubicaron en 607 millones de dólares, 7.3 mdd menos que en el mismo periodo del año 2007.
Cordero comentó que esto “nos debe obligar a pensar que habrá afectación en las familias mexicanas y debemos actuar en consecuencia; si bien únicamente 6 por ciento de las familias en pobreza alimentaria reciben remesas del exterior, no es una cifra tan grande como se pudiera pensar, pero sí es un número importante de personas que necesitan ser atendidas”.
Añadió que del total de remesas que se envían al país, 60 por ciento llegan a hogares considerados no pobres, pero en el momento en que dejen de recibir este dinero “es probable que algunas de estas familias caigan en condiciones de pobreza y por ello hay que estar muy atentos”.
Frente a esta situación que empieza a impactar a las regiones oaxaqueñas, particularmente la mixteca, las sierras Juárez, Mixe y Sur, además de los Valles Centrales principalmente, la Sedesol piensa ya en cómo resarcir estas pérdidas que se pueden tener en la medida en que a través de obras sociales y programas emergentes, puedan atenuar el impacto en las comunidades.
Pero no ha de ser todo, pues falta la parte correspondiente al gobierno estatal que muy poco ha hecho por dinamizar la economía en estas regiones. Lo más grave sería que como algunas organizaciones campesinas anticipan, muchos de los oaxaqueños afectados por la crisis inmobiliaria y financiera, pretendan regresar a sus lugares de origen a pesar de que saben que aquí no hay empleos, ni incentivos suficientes para quienes pretenden sobrevivir de algún modo.
Lo más preocupante es el empobrecimiento inminente de miles de familias que dependen únicamente del apoyo que le brindan sus familiares allende la frontera.
Por esta situación, el rostro de Oaxaca se ensombrecerá aún más.
Mucho más ahora que sabemos que voceros de organismos financieros mundiales como Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, han dicho que la crisis podría ser un punto crítico para muchos países en desarrollo ante la desaceleración del crecimiento y el deterioro de las condiciones financieras junto con la restricción monetaria.
Y como una sentencia maldita expresó respecto de lo que aquí comentamos: “La cruda realidad es que los países en desarrollo deben prepararse para una disminución del comercio, los flujos de capital, las remesas y la inversión interna.”
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martes, 7 de octubre de 2008

“Disturbio en ceremonia”

Sociedad abierta

ERNESTO REYES
La revista Día Siete publicó el domingo un sondeo entre sus lectores para que estos definieran en este ejercicio quién de los mexicanos de la política o los espectáculos era uno de los más odiados o los más queridos.
Por supuesto que por tercera ocasión aparecen casi empatados en los primeros lugares Andrés Manuel López Obrador y Felipe Calderón Hinojosa.
Sin embargo, en opinión positiva, AMLO le gana a Calderón, seguido del cantante Luis Miguel; aunque entre los más odiados Calderón figura como segundo lugar.
Este detalle como otros hechos que suceden en el país, reflejan que todavía no se ha apagado el clima de polarización que dejó el proceso electoral del 2006, donde a AMLO se le robó la Presidencia de la República.
Pues bien, este fin de semana hubo un hecho que rebasa lo anecdótico, porque en una ceremonia celebrada en Palacio Nacional fueron arrestados y acosados dos jóvenes por miembros del Estado Mayor Presidencial, por un supuesto delito del que nos acabamos de enterar: “disturbio en ceremonia solemne”.
Paradójicamente, un día después que se conmemorara la matanza del 2 de octubre, donde los estudiantes lucharon porque se anulara el delito de “disolución social”, Calderón en una decisión que denota su talante por lo menos intolerante, aplicó el reglamento del EMP a los dos inconformes por el hecho de expresar su desacuerdo con el discurso que en ese momento pronunciaba.
Los afectados fueron dos de ellos que estaban en la ceremonia donde se entregaron los galardones por el Premio Nacional de la Juventud 2007.
Primero, con todas sus letras y el valor que solo un muchacho puede tener, Andrés Gómez Emilson le gritó espurio al titular del Poder Ejecutivo, cosa que contrarió a Calderón quien en lugar de ofrecer respeto al punto de vista del inconforme, reaccionó contrario a como lo hubiera hecho un hombre de Estado.
Incluso Vicente Fox, cuando un joven oaxaqueño lo enfrentó a su llegada a Cuilapam de Guerrero, llamándolo “traidor a la democracia”, expresó su molestia pero ordenó que no le hicieran nada al universitario.
Cuando Calderón hablaba del caso de la oaxaqueña Eufrosina Cruz Mendoza- quien es constantemente elogiada por el panismo con tal de hacerla su diputada plurinominal - Andrés pensó que debía hacerlo así, como declaró después a los medios.
Sin embargo, detrás suyo estaban los elementos del EMP quienes esperaron el tiempo prudente para bajarlo del estrado y conducirlo a una habitación del palacio nacional donde ya estaba otro estudiante, Marco Virgilio Jiménez – tesista de la licenciatura en historia por la UNAM- quien en el mismo acto había cuestionado también al presidente de que en México no había libertad.
Becado a Noruega por sus altos conocimientos en matemáticas, el estudiante del CCH Sur de la UNAM, se encontró de pronto con Marco Virgilio y se contaron mutuamente lo que había sucedido sin que hubiera concertación previa de estos hechos. Uno de ellos refirió que mientras lo sometían, los militares le contestaron al preguntarle de qué lo acusarían: “Pregúntale a tu pinche conciencia”.
Del hecho, la presidencia aceptó que el Estado Mayor Presidencial habían puesto a disposición de las autoridades competentes a los dos jóvenes “por la probable realización de conductas que son sancionadas penal o administrativamente por la legislación vigente…”
Sin embargo, seguramente calculando los efectos que la consignación hubiera significado en el marco del aniversario del 2 de octubre, la presidencia dijo que no formularía cargo alguno contra los jóvenes.
Pero el daño ya estaba hecho, porque la institución del Ejército que cuida la seguridad del titular del Ejecutivo había ejercido acciones policiales ordenada, o por lo menos tolerada por la presidencia de la República.
El mensaje que se le quiso dejar no sólo a los protagonistas, sino a todos los mexicanos, es que esto le puede pasar a todo aquél hombre o mujer que pretenda “subvertir” el orden, o trasgreda alguna ceremonia, calificando de distinta manera a quien sabe que no ganó la presidencia, y esta actuación es la mejor revelación de prueba.
Pero lo más grave es que aunque Calderón hubiera querido afirmar en el discurso que en México se tienen mayores libertades que en el 68, criminalizó con este actuar de nuevo a los jóvenes, otorgando razón a quienes protestaron. Nada más falta ahora que decrete la eliminación del diccionario de las palabras espurio o “pelele”.
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lunes, 6 de octubre de 2008

Articulando proyectos

Sociedad abierta
ERNESTO REYES
Durante los días 19 y 20 de septiembre pasados se llevó a cabo en Oaxaca el Foro Nacional “Construyendo Caminos y Articulando Proyectos para la Transformación Política”, encuentro en el que se congregaron más de 200 hombres y mujeres, representantes y dirigentes de setenta y tres organizaciones sociales y civiles, así como movimientos sociales provenientes de Chiapas, Morelos, Oaxaca, Guerrero y Estado de México. También representantes de los países de Australia y Estados Unidos.
Este evento se enmarcó en un contexto de grave crisis institucional y de fragilidad democrática; sin embargo, también recogió múltiples experiencias de lucha y resistencia de los diversos movimientos sociales.
En lo concerniente a Oaxaca se palpó la necesidad de rearticular el proceso social y político del pueblo frente al autoritarismo del gobierno.
La rica discusión tomó en cuenta los temas que dominan la agenda nacional como la seguridad, la crisis económica, el narcotráfico, la violencia y crimen organizado.
No obstante es igual de grave la agudización de la crisis en el campo mexicano; la dependencia alimentaria de nuestro país, en especial la importación de granos básicos; la carestía acelerada en los productos de primera necesidad, y la disminución de los derechos sociales de las y los trabajadores.
El Foro llamó– según el documento final en nuestro poder – a hacer a un lado las diferencias, en la visión, en el método de trabajo y hasta en las diferencias regionales y culturales e impulsar nuevas estrategias que “nos permitan enfrentar de manera organizada, la política estructural que nos impone este gobierno y que ha generado más pobreza y marginación.”
Por ello llamaron a los asistentes a desarrollar planes de acción, que tengan una visión de mediano y largo plazo, “en donde podamos reflexionar de manera seria y profunda, el desarrollo histórico de los problemas, para poder generar propuestas viables que nos ayuden a erradicar a este Estado y a su sistema, todo ello en un ambiente de respeto, democracia, organización y tolerancia.”
El encuentro contempló la necesidad de incentivar la discusión y consulta al interior de las comunidades indígenas, así como en las instancias de organización en barrios y colonias, todo ello “para fortalecer nuestra identidad y cultura, así como fomentar la continuidad de estos Foros, tanto temáticos, regionales, impulsando otras estrategias como mesas redondas y debates.”
Al final se enumeraron una serie de pronunciamientos que exigen presentar con vida a los dos miembros del EPR desaparecidos así como a Lauro Juárez, Francisco Paredes y Daniela y Virgina Ortiz Ramírez.
A la Comisión Federal de Electricidad y al Gobierno Federal se demandó la cancelación definitiva del Proyecto Hidroeléctrico “Paso de la reina”, ya que su ejecución pondría en riesgo ecológico, económico, social y cultural a más de 23 comunidades indígenas de la Costa.
Terminan exhortando a las autoridades federales a que cesen las agresiones en contra de las radios comunitarias y alternativas, y la liberación de los presos políticos del país.
También se comprometieron a buscar que se modifique la legislación federal sobre biodiversidad en relación a las semillas de maíz transgénico y se hizo expreso el rechazo a toda forma de privatización del petróleo, además de pronunciarse contra toda forma de violencia contra las mujeres.
Son a grandes rasgos los resultados de la rica discusión y exposición de experiencias que con la presencia de invitados nacionales y del extranjero, hicieron del Foro un espacio de análisis y discusión democrática, donde si bien afloraban diferencias en los enfoques de los temas tratados, esto no fue obstáculo para que haciendo a un lado las agendas particulares de cada instancia organizativa, se fueran logrando consensos como los que les acabo de describir líneas arriba.
En momentos en que México sufre de una crisis institucional de gran calado, donde por momentos parecen agotarse los canales de diálogo para enfrentar conflictos, encontrar rutas y articular proyectos que tengan rumbo es cosa de agradecer, porque estamos acostumbrados a ver constantes reyertas entre movimientos, grupos y organizaciones que le ponen el camino fácil al régimen que por lo que se ve cada vez más acude a métodos represivos para enfrentar problemas y se asume como aliado en desventaja de poderes trasnacionales, antes que mirar hacia dentro, donde sigue viva y pujante una sociedad que hace bastante tiempo despertó y construye su propio destino. Bien por el Foro.
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sábado, 4 de octubre de 2008

El verdadero disparo

Sociedad abierta

ERNESTO REYES
Como sucedió con el asesinato de Luis Donaldo Colosio, el gobierno de Ulises Ruiz se aferra a la teoría del “segundo disparo”, con el que se afirma “alguien” o “algunos” miembros de la APPO, remataron al periodista estadounidense, Brad Will aquél trágico 27 de octubre del 2006.
Dicha afirmación alimentada por las conclusiones de la ex procuradora Lizbeth caña Cadeza – miembro del equipo político de El Chucky- la retomó a pie juntillas la Procuraduría General de la República, en la indagatoria que realizó; incluso fue motivo para que la Fiscalía Especializada de Delitos en contra de Periodistas abriera una indagatoria a principios de año y hace unos dos meses solicitara una orden de arraigo al Juzgado Quinto de Distrito en materia de procedimientos penales del Distrito Federal en contra de Miguel Cruz Moreno, Edgar Santiago, Hugo Jara y Arturo Villanueva.
A estos simpatizantes, algunos del CIPO, de la APPO y un foto-reportero, se les acusa presuntamente de estar involucrados en el crimen. La razón por perversa no menos peligrosa: ellos fueron quienes auxiliaron al camarógrafo estadounidense cuando fue herido de bala por policías municipales y priistas de Santa Lucía del Camino. No sólo lo cargaron, le trataron de reanimar, sino trasladaron el cuerpo exánime en un miniauto hacia la Cruz Roja y cuando ya era evidente su muerte, lo llevaron a la morgue.
Culpar a los compañeros de la víctima es el mismo recurso empleado para “esclarecer” el caso del asesinato del profesor Serafin García en Huautla de Jiménez, muerto a palos en las horas finales de la campaña electoral del 2004.
A quien metieron a la cárcel fue al dirigente del Frente Único Huautleco -hoy presidente municipal de aquella población, Agustin Sosa -, mientras a quienes apalearon con ferocidad al profesor García, ahora son premiados como encargados de la próxima campaña federal priista, paseando su impunidad en la zona.
Quienes balearon a Will, amparados en la impunidad del fuero municipal y de los grupos paramilitares, si bien fueron detenidos, en pocas horas los soltaron por “falta de pruebas”.
Del análisis de la Recomendación del Ombudsman nacional – emitida hace ocho días- se puede establecer que se exculpa tácitamente a los integrantes de la APPO que auxiliaron a Brad, porque encuentra graves irregularidades y omisiones cometidas por las dos procuradurías, pero especialmente la oaxaqueña.
De ahí que asegura, el gobierno de Ulises Ruiz actuó de manera ilegal, deshonesta, ineficaz y parcial para desviar la atención sobre los responsables del crimen del camarógrafo.
Del análisis de la Recomendación se desprende que todas las instituciones del gobierno se prestaron a justificar la versión oficial de que Will fue asesinado por sus propios compañeros.
Con este trabajo, se cae la versión acuñada en Oaxaca y respaldada por la PGR, en el sentido de que los disparos contra Brad fueron realizados a poca distancia y no a más de 35 metros como finalmente concluyó la CNDH.
El documento que suscribe el Ombudsman, José Luis Soberanes, sugiere al Ejecutivo y Legislativo estatales intervenir para reponer los procedimientos e indagatorias que esclarezcan el crimen.
Asimismo , ejercer “la probable responsabilidad penal” y “administrativa” de los servidores públicos participantes en las indagatorias y durante la averiguación previa con la que el gobierno de Oaxaca intentó encubrir a los presuntos responsables.
La CNDH recomienda entre muchas cosas más al Procurador Medina Mora que el MP “agilice las investigaciones... garantice el análisis de los indicios, evidencias y elementos de prueba... y considere los que han proporcionado peritos pertenecientes a un organismo internacional que permiten determinar la mecánica y dinámica de las lesiones que ocasionaron dicha muerte.”
Hay muchas más cosas que comentar como resultado del exhaustivo y muy completo Informe de la CNDH, que si bien no surte efectos vinculatorios, si es un elemento que debe tomar en cuenta la investigación que actualmente realiza la Suprema Corte de Justicia de la Nación para confirmar que -incluyendo el caso Will- se violaron los derechos fundamentales de los oaxaqueños y de quienes participaron en los días que estremecieron al sistema político mexicano. El verdadero disparo se le revierte al gobierno. ¿No creen?
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viernes, 3 de octubre de 2008

El 68 en el recuerdo

Sociedad abierta

El 68 en el trópico tuxtepecano, lo pasé concluyendo la primaria en la escuela “Benito Juárez”, del barrio conocido como La Piragua, cuando esta ciudad de la Cuenca estaba en trance de la modernización impulsada por el gobernador Víctor Bravo Ahuja. Había solo tres escuelas grandes: la “Francisco Madero”, para quienes tenían mejores posibilidades económicas; la “Roberto Colorado”, donde iban los hijos de los campesinos y la de la Piragua donde estudiaban en su mayoría hijos de obreros que laboraban en la fábrica de papel o en el ingenio López Mateos. Ah, y una escuela de niñas, el Colegio Tuxtepec, de inspiración católica, por supuesto.
Pueblo beisbolero como todos los de la región pegada con Veracruz, a las escuelas tuxtepecanas había llegado de pronto la fiebre del futbol con la influencia de las Olimpiadas, cuya inminente inauguración se difundía profusamente por la radio y la televisión abierta que en ese entonces ya llegaba por esos lares.
Los maestros organizaron equipos con las banderas de los países de América, y tuvimos un verano identificados con Argentina, Colombia, Perú, etcétera, mientras nuestra atención se centraba en los Juegos Olímpicos. Lejos estábamos de reparar que por esos días, en otra parte del país, particularmente en la ciudad de México, se tejían historias de protestas juveniles como en varios países del orbe.
Desinformados, porque no conocíamos los periódicos, y en los medios electrónicos no pasaba nada que no fueran las radionovelas de la época, nunca nos percatamos de que a partir de esos tiempos se iba a hablar de masacres, represiones policiacas, noches negras en Tlatelolco: recuerdos dolorosos que iban a afectar a una generación que pugnaba por desatarse las amarras de una sociedad patriarcal y autoritaria.
En octubre ya estaba matriculado en la Escuela Técnica número 41, antes de trasladarnos a la ciudad de Oaxaca, en la primavera del 69. Al plantel nos llevaron a conocer al sargento Pedraza, quien había ganado una medalla en marathón. Pero de nada más nos enteramos.
Por esos días, una de mis hermanas, Ana María, había dado a luz en el puerto de Veracruz, precisamente el 12 de octubre, cuando se inauguraron las Olimpiadas, a una niña que hoy es una madre de familia que cumplirá también 40 años, laborando en el DIF municipal porteño.
En recuerdo de la gesta deportiva, la bautizaron como Olimpia, como se le llamó al Batallón que operó la tarde de ése 2 de octubre para detener a los líderes estudiantiles en las inmediaciones del edificio Chihuahua, en el marco del ataque militar, ordenado por Díaz Ordaz pero operado por Luis Echeverría.
Cuando el helicóptero lanzó las bengalas, sobre la Plaza de las Tres Culturas, uno de los testigos periodísticos, Oriana Fallaci exclamó horrorizada que iba a comenzar un ataque, pues su experiencia en las guerras así lo indicaban.
Otro periodista le contestó molesto y burlón: “Espérate: México no es Vietnam…”, reflejando la convicción que instantes después se desmoronaría cuando avistaron los tanques y empezó la metralla, de que en un país “democrático” como el nuestro no podía pasar eso.
Que aunque habían existido arrestos y ataques contra planteles y estudiantes, que ya habían provocado masivas marchas encabezadas incluso por el rector de la UNAM, Javier Barros Sierra, el gobierno no se iba a arriesgar al desprestigio que significaba un acto represivo en plenas olimpiadas.
Aquél 68 en Tuxtepec, prevalecía la calma que identificaba la prosperidad que anunciaba el arribo al gobierno de Oaxaca de don Victor, quien sería luego titular de Educación Pública, a quien fuimos a recibir con nuestros uniformes, cuando arribó en gira como candidato a dicho cargo.
Sin embargo, aunque pequeños, ya habíamos conocido los estragos de la huelga de cañeros que paralizó la economía de la región y algunos paros en la papelera por cuestiones salariales. Pero nada más.
En el 69, casi a la par del temporal que azotó la entidad, nos trasladamos a vivir a la capital del estado, una ciudad diferente con un nivel de vida menos caro que el de una zona fabril. Acá asumiríamos años después, con las protestas universitarias y populares de los años 70, los efectos del 68 que para bien cambiaron nuestra existencia, además del rostro del estado.
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