Sociedad abierta
ERNESTO REYES
Del 28 de agosto al 12 de septiembre pasados, el Subcomité para la Prevención de la Tortura de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) realizó una visita a nuestro país como parte de su mandato de realizar giras periódicas a diferentes naciones y hacer recomendaciones a fin de proteger, de tortura y malos tratos, a las personas que se encuentran en cualquier lugar de detención.
El Subcomité tiene su origen en el Protocolo Facultativo de la Convención de Naciones Unidas contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles. Este protocolo fue firmado por México el 23 de Septiembre del año 2003 entrando en vigor el 22 de junio de 2006, razón por la cual es obligatorio para nuestro país.
En 1978, el comité suizo contra la tortura que actualmente es la Asociación para la Prevención de la Tortura (APT) y la Comisión Internacional de Juristas, elaboraron un primer borrador sobre el Protocolo Facultativo, instrumento que fue aprobado por la Asamblea de las Naciones Unidas el 18 de diciembre del 2002.
Cabe destacar que México introdujo la novedad de los Mecanismos Nacionales de visita en ese instrumento. Un requisito para que este protocolo entrase en vigor era que 20 estados partes debían de ratificarlo. Es así, que el 23 de mayo del 2006 se completaron estas ratificaciones cuando Honduras y Bolivia depositaron su ratificación en las sede de las Naciones Unidas en Nueva York.
El Subcomité visitó ahora la Ciudad de México, el estado de México, Jalisco, Oaxaca y Nuevo León; recibiendo información tanto de autoridades como de organizaciones civiles. Con toda esta información deberá hacer una evaluación de las diferentes problemáticas que propician la tortura en los centros de detención, identificar las causas estructurales que impiden su efectivo combate y formular recomendaciones para lograr la prevención de la tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes.
En el Informe se incluye lo observado por el Subcomité en todos los centros de reclusión, lo cual incluye estaciones migratorias, hospitales psiquiátricos, cárceles, centros de detención de menores, instalaciones de policía, separos, casas de arraigo, etcétera.
Cuando estuvieron aquí los visitantes, faltaban unas horas para que sucedieran los hechos en el penal de Tijuana, donde entre el 13 y 16 de septiembre más de 20 internos fueron asesinados por elementos de la Policía Federal Preventiva sin que se haya acreditado que usaron armas para atacar, salvo algunos objetos para defenderse y reclamar algunos derechos como alimentación y agua, además de abusos contra mujeres y el asesinato de un recluso.
Este caso que no ha sido foco de atención mediático, es apenas un ejemplo de la brutalidad con que actúa la policía mexicana. En episodios como Atenco y Oaxaca, se denunciaron en su oportunidad maltratos que llegaron a niveles calificados como de tortura, frente a los cuales, ha sido insuficiente la denuncia de diversos organismos defensores de derechos humanos.
Ahora que en Oaxaca estuvieron los integrantes de la Subcomisión, resurgen las esperanzas de que el Informe que van a presentar contenga pruebas que repercutan en el castigo contra los autores materiales e intelectuales de estos abusos.
El informe al que hacemos alusión, tiene carácter de confidencial. Sin embargo el Estado visitado tiene la opción de hacer público el informe y sus recomendaciones. Por tanto, y dado que en México la tortura sigue siendo una práctica sistemática, organismos independientes como la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos, “Todos los derechos para todas y todos”, a la que pertenecen entre otros el Centro “Bartolomé Carrasco” de Oaxaca, exigieron al gobierno mexicano hacer pública dicha información.
Esto sería – afirman- una muestra de que existe voluntad por parte del Estado mexicano para prevenir la tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes, y servirá como un ejercicio de rendición de cuentas que permita a la ciudadanía identificar las causas estructurales del problema, aportar para encontrar soluciones y poder monitorear el grado de cumplimiento que haga el gobierno federal, los gobiernos de los estados así como los municipios.
Después de la multiplicidad de Informes que organismos internacionales han realizado sobre Oaxaca, cuyos efectos no han sido sancionados lamentablemente por alguna instancia judicial interna, sigue pesando la desconfianza. Sin embargo, como digo líneas arriba, no hay que perder la esperanza.
Contactos. Ernesto_reyes_647@hotmail.com
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martes, 23 de septiembre de 2008
lunes, 22 de septiembre de 2008
Inhibir inconformidad
Sociedad abierta
ERNESTO REYES
En el marco del Foro Nacional “Construyendo caminos y articulando proyectos para la transformación política”, realizado aquí este fin de semana, varios de los participantes advirtieron el riesgo de que las campañas emprendidas por el Gobierno federal contra el crimen organizado puedan ser un argumento más para seguir criminalizando la protesta social e inhibir las inconformidades sociales.
Esto presupone un pesado ambiente para quienes actúan en el seno de la sociedad organizada y en los movimientos sociales.
Sobre todo a raíz de los atentados criminales del 15 de septiembre en Morelia, Michoacán.
Eréndira Cruzvillegas Fuentes, Relatora para la Libertad de Expresión de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal dijo que en momentos en que en hay una fuerte lucha por los derechos y la dignidad humana, refrendar políticas represivas en cuestiones de seguridad pública ponen en riesgo a la sociedad.
Lo que es evidente, señaló, es que con los ataques contra la población se inhibe cada día más la posibilidad de los ciudadanos a disfrutar los espacios públicos.
También llamó a observar el alcance del discurso presidencial cuando paralelo a los grupos del crimen organizado, también se refiere a otros grupos y organizaciones que generan inestabilidad social.
Estas señales ya se dieron en casos como en Oaxaca y Atenco, donde ha habido encarcelamientos, y persecución contra ciertos actores que generan “inestabilidad”.
Dolores González, de Servicios y Asesoría para la Paz consideró riesgoso que también se considere a los movimientos sociales, dado que en la definición de los estándares internacionales se establece que terrorista “es quien ejerce acciones de violencia o presión para forzar o presionar al Estado a que tome determinada decisión o a que oriente su acción en determinado sentido”.
Esto puede aplicarse arbitrariamente a las manifestaciones sociales, generando un escenario para la criminalización de la protesta.
Incluso voceros oficiales y comunicadores oficiosos hablan de que la disidencia no debiera expresarse, mucho menos actuar, para no generar mayor inestabilidad.
Cruzvillegas refirió que aún y cuando el gobierno de México ha suscrito 167 acuerdos y protocolos internacionales, pase por alto los llamados Acuerdos de Palermo que establece normas sobre cómo se debe preservar el espacio de lo público y combatir el crimen organizado.
Estos acuerdos señalan que la seguridad pública tiene que preservar el orden social y el Estado de Derecho, pero también la salvaguarda plena de todos nuestros derechos como personas.
Mediante una política económica que implique un desarrollo pleno de la sociedad para evitar la inseguridad; una política de desarrollo social de los sujetos de riesgo potencial como los jóvenes, los indígenas, los campesinos, es decir, personas altamente vulnerables en términos de empobrecimiento, y mediante políticas de derechos humanos para su salvaguarda.
Sin embargo, de cada 10 pesos que ejerce la administración federal, 8 son destinados a gastos de orden militar y de seguridad pública, y solamente un peso a políticas de desarrollo social, rural y económico. Esto contradice abiertamente las metas del Milenio que las Naciones Unidas han establecido para países en desarrollo como México.
“Si tenemos que pensar en cuestiones de salvaguarda en seguridad pública, también tenemos que pensar en cómo quitamos y reducimos la pobreza y cómo generamos modelos de desarrollo, regionales, sustentables, que permitan la plenitud del desarrollo humano”, dijo la activista.
A pregunta del auditorio, Dolores González manifestó su cautela sobre el caso Morelia, porque recordó que quienes han tenido cuidado de no utilizar el término terrorismo como definición para dichos actos son los propios militares, quizás porque estos tienen más claras las implicaciones de orden jurídico y de compromisos internacionales que tiene el Estado Mexicano sobre el tema.
Eréndira tal vez no lo quiso decir con todas sus letras, pero por la experiencia de quienes como ella han trabajado en la defensa de derechos humanos, hay fuerzas que se protegen en una parte no visible del Estado que pueden realizar estos actos deleznables y criminales para amedrentar a la población y justificar la intervención militar.
Otra lectura que poco se ha analizado en estos días, es que pudieran estar actuando grupos fascistas o derechosos para igualar la beligerancia del crimen organizado con las protestas sociales y “matar dos pájaros de un tiro.” Todas estas interrogantes siguen pesando en el ambiente.
Contactos: Ernesto_reyes_647@hotmail.com
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ERNESTO REYES
En el marco del Foro Nacional “Construyendo caminos y articulando proyectos para la transformación política”, realizado aquí este fin de semana, varios de los participantes advirtieron el riesgo de que las campañas emprendidas por el Gobierno federal contra el crimen organizado puedan ser un argumento más para seguir criminalizando la protesta social e inhibir las inconformidades sociales.
Esto presupone un pesado ambiente para quienes actúan en el seno de la sociedad organizada y en los movimientos sociales.
Sobre todo a raíz de los atentados criminales del 15 de septiembre en Morelia, Michoacán.
Eréndira Cruzvillegas Fuentes, Relatora para la Libertad de Expresión de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal dijo que en momentos en que en hay una fuerte lucha por los derechos y la dignidad humana, refrendar políticas represivas en cuestiones de seguridad pública ponen en riesgo a la sociedad.
Lo que es evidente, señaló, es que con los ataques contra la población se inhibe cada día más la posibilidad de los ciudadanos a disfrutar los espacios públicos.
También llamó a observar el alcance del discurso presidencial cuando paralelo a los grupos del crimen organizado, también se refiere a otros grupos y organizaciones que generan inestabilidad social.
Estas señales ya se dieron en casos como en Oaxaca y Atenco, donde ha habido encarcelamientos, y persecución contra ciertos actores que generan “inestabilidad”.
Dolores González, de Servicios y Asesoría para la Paz consideró riesgoso que también se considere a los movimientos sociales, dado que en la definición de los estándares internacionales se establece que terrorista “es quien ejerce acciones de violencia o presión para forzar o presionar al Estado a que tome determinada decisión o a que oriente su acción en determinado sentido”.
Esto puede aplicarse arbitrariamente a las manifestaciones sociales, generando un escenario para la criminalización de la protesta.
Incluso voceros oficiales y comunicadores oficiosos hablan de que la disidencia no debiera expresarse, mucho menos actuar, para no generar mayor inestabilidad.
Cruzvillegas refirió que aún y cuando el gobierno de México ha suscrito 167 acuerdos y protocolos internacionales, pase por alto los llamados Acuerdos de Palermo que establece normas sobre cómo se debe preservar el espacio de lo público y combatir el crimen organizado.
Estos acuerdos señalan que la seguridad pública tiene que preservar el orden social y el Estado de Derecho, pero también la salvaguarda plena de todos nuestros derechos como personas.
Mediante una política económica que implique un desarrollo pleno de la sociedad para evitar la inseguridad; una política de desarrollo social de los sujetos de riesgo potencial como los jóvenes, los indígenas, los campesinos, es decir, personas altamente vulnerables en términos de empobrecimiento, y mediante políticas de derechos humanos para su salvaguarda.
Sin embargo, de cada 10 pesos que ejerce la administración federal, 8 son destinados a gastos de orden militar y de seguridad pública, y solamente un peso a políticas de desarrollo social, rural y económico. Esto contradice abiertamente las metas del Milenio que las Naciones Unidas han establecido para países en desarrollo como México.
“Si tenemos que pensar en cuestiones de salvaguarda en seguridad pública, también tenemos que pensar en cómo quitamos y reducimos la pobreza y cómo generamos modelos de desarrollo, regionales, sustentables, que permitan la plenitud del desarrollo humano”, dijo la activista.
A pregunta del auditorio, Dolores González manifestó su cautela sobre el caso Morelia, porque recordó que quienes han tenido cuidado de no utilizar el término terrorismo como definición para dichos actos son los propios militares, quizás porque estos tienen más claras las implicaciones de orden jurídico y de compromisos internacionales que tiene el Estado Mexicano sobre el tema.
Eréndira tal vez no lo quiso decir con todas sus letras, pero por la experiencia de quienes como ella han trabajado en la defensa de derechos humanos, hay fuerzas que se protegen en una parte no visible del Estado que pueden realizar estos actos deleznables y criminales para amedrentar a la población y justificar la intervención militar.
Otra lectura que poco se ha analizado en estos días, es que pudieran estar actuando grupos fascistas o derechosos para igualar la beligerancia del crimen organizado con las protestas sociales y “matar dos pájaros de un tiro.” Todas estas interrogantes siguen pesando en el ambiente.
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sábado, 20 de septiembre de 2008
“Construyendo caminos..”
Sociedad abierta
ERNESTO REYES
Durante los días 19 y 20 de septiembre se lleva a cabo en la ciudad de Oaxaca el Foro Nacional “Construyendo Caminos y Articulando Proyectos para la Transformación Política. Los movimientos sociales en México”, organizado por varias organizaciones sociales y de la sociedad civil que pretenden en este esfuerzo de reflexión y análisis encontrar los elementos comunes que ligan a Oaxaca con los escenarios a nivel nacional y local.
Asimismo, tras la participación de personalidades del más diverso origen pero que coinciden en la defensa de los derechos fundamentales de los mexicanos, tratan de hallar consensos sobre los ejes prioritarios de acción que actualmente se impulsan en las agendas sociales de las organizaciones y movimientos.
En la convocatoria establecen como objetivo generar un espacio de articulación de los distintos movimientos sociales que se expresan en el país, y por ende en Oaxaca para no seguir caminando aislados y sin una perspectivas común.
Este evento –afirman los promotores de organismos varios como el Espacio Civil, el Foro de los Pueblos Indígenas, Serapaz, la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos “Todos los derechos para todos”, el colectivo Huaxyacac, etcétera- adquiere una enorme importancia no solamente por la situación de resistencia por la que atraviesa el pueblo oaxaqueño, sino por las experiencias de lucha de los diversos movimientos sociales en México.
El Foro que inició ayer, continúa este sábado en el auditorio del Centro de Pastoral, ubicado en la calle de Manuel García Vigil 702, del Centro Histórico. Se combina con un Tianguis de los Movimientos Sociales donde se exhiben y se venden productos elaborados por hombres y mujeres de diversas organizaciones comunitarias.
Este 19 de septiembre, fecha triste para el pueblo de México porque se cumplió un aniversario luctuoso del terremoto de 1985, dieron luz con su participación, Cándida Jiménez y Yolanda Bautista, la senadora Rosario Ibarra y Dolores González, así como Rocío Mejía, Carlos Beas y la maestra Eréndira Cruzvillegas Fuentes, esta última Relatora para Medios de Comunicación de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal.
Así también Sara Lovera, Adelfo Regino Montes y activistas de diversos movimientos como los campesinos que se oponen a la construcción de la presa “La Parota”, la sección 22 del SNTE, la APPO, y otros. Buscan ahondar sobre la situación de los diversos movimientos a nivel regional y nacional, así como analizar sus principales tensiones, contradicciones y alternativas.
También expusieron sus puntos de vista representantes de organizaciones como Educa, Enlace, Diversidades, Campo, y autoridades indígenas y organizaciones sociales.
Este sábado se espera la participación de representantes de Diversidades, la Limeddh, Flor y Canto, Ojo de Agua, el Instituto de la Naturaleza de Oaxaca, y otros que cerrarán el Foro con una relatoría y la presentación de una exposición pública donde se muestren las coincidencias encontradas en el rico intercambio de ideas entre múltiples posiciones, que contrario a lo que sucede con los partidos políticos, sí logran acuerdos sustantivos para que los movimientos encuentren los caminos adecuados para seguir generando procesos de cambio y transformación.
Es previsible que se expongan estrategias políticas y metodológicas para avanzar en una agenda común, respetando la diversidad de las organizaciones y organismos participantes.
Este encuentro tiene continuidad con esfuerzos anteriores de discusión política desde la sociedad civil que se promovieron en el año 2006, como el Foro Nacional “Construyendo democracia y gobernabilidad ” y la “Iniciativa Ciudadana de Diálogo por la Democracia, la Paz y la Justicia”.
El Foro se realiza en el marco de un escenario difícil porque Oaxaca es para muchos esa gran caja de resonancia nacional que exhibe el autoritarismo de Estado que se ejerce para acallar, principalmente por la fuerza, cualquier asomo organizativo independiente.
Sin embargo, junto a la conflictividad latente, misma que se expresó en el torrente del año 2006, permanece vigente una gran vitalidad de la sociedad que no ha sido derrotada, y esa es la gran enseñanza de este intenso periodo que ha vivido Oaxaca.
El Foro Nacional “Construyendo caminos y articulando proyectos para la transformación política”, es el mejor ejemplo de que Oaxaca está de pie. Como dice Serrat: “Al andar se hace camino… “
Contactos: Ernesto_reyes_647@hotmail.com
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ERNESTO REYES
Durante los días 19 y 20 de septiembre se lleva a cabo en la ciudad de Oaxaca el Foro Nacional “Construyendo Caminos y Articulando Proyectos para la Transformación Política. Los movimientos sociales en México”, organizado por varias organizaciones sociales y de la sociedad civil que pretenden en este esfuerzo de reflexión y análisis encontrar los elementos comunes que ligan a Oaxaca con los escenarios a nivel nacional y local.
Asimismo, tras la participación de personalidades del más diverso origen pero que coinciden en la defensa de los derechos fundamentales de los mexicanos, tratan de hallar consensos sobre los ejes prioritarios de acción que actualmente se impulsan en las agendas sociales de las organizaciones y movimientos.
En la convocatoria establecen como objetivo generar un espacio de articulación de los distintos movimientos sociales que se expresan en el país, y por ende en Oaxaca para no seguir caminando aislados y sin una perspectivas común.
Este evento –afirman los promotores de organismos varios como el Espacio Civil, el Foro de los Pueblos Indígenas, Serapaz, la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos “Todos los derechos para todos”, el colectivo Huaxyacac, etcétera- adquiere una enorme importancia no solamente por la situación de resistencia por la que atraviesa el pueblo oaxaqueño, sino por las experiencias de lucha de los diversos movimientos sociales en México.
El Foro que inició ayer, continúa este sábado en el auditorio del Centro de Pastoral, ubicado en la calle de Manuel García Vigil 702, del Centro Histórico. Se combina con un Tianguis de los Movimientos Sociales donde se exhiben y se venden productos elaborados por hombres y mujeres de diversas organizaciones comunitarias.
Este 19 de septiembre, fecha triste para el pueblo de México porque se cumplió un aniversario luctuoso del terremoto de 1985, dieron luz con su participación, Cándida Jiménez y Yolanda Bautista, la senadora Rosario Ibarra y Dolores González, así como Rocío Mejía, Carlos Beas y la maestra Eréndira Cruzvillegas Fuentes, esta última Relatora para Medios de Comunicación de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal.
Así también Sara Lovera, Adelfo Regino Montes y activistas de diversos movimientos como los campesinos que se oponen a la construcción de la presa “La Parota”, la sección 22 del SNTE, la APPO, y otros. Buscan ahondar sobre la situación de los diversos movimientos a nivel regional y nacional, así como analizar sus principales tensiones, contradicciones y alternativas.
También expusieron sus puntos de vista representantes de organizaciones como Educa, Enlace, Diversidades, Campo, y autoridades indígenas y organizaciones sociales.
Este sábado se espera la participación de representantes de Diversidades, la Limeddh, Flor y Canto, Ojo de Agua, el Instituto de la Naturaleza de Oaxaca, y otros que cerrarán el Foro con una relatoría y la presentación de una exposición pública donde se muestren las coincidencias encontradas en el rico intercambio de ideas entre múltiples posiciones, que contrario a lo que sucede con los partidos políticos, sí logran acuerdos sustantivos para que los movimientos encuentren los caminos adecuados para seguir generando procesos de cambio y transformación.
Es previsible que se expongan estrategias políticas y metodológicas para avanzar en una agenda común, respetando la diversidad de las organizaciones y organismos participantes.
Este encuentro tiene continuidad con esfuerzos anteriores de discusión política desde la sociedad civil que se promovieron en el año 2006, como el Foro Nacional “Construyendo democracia y gobernabilidad ” y la “Iniciativa Ciudadana de Diálogo por la Democracia, la Paz y la Justicia”.
El Foro se realiza en el marco de un escenario difícil porque Oaxaca es para muchos esa gran caja de resonancia nacional que exhibe el autoritarismo de Estado que se ejerce para acallar, principalmente por la fuerza, cualquier asomo organizativo independiente.
Sin embargo, junto a la conflictividad latente, misma que se expresó en el torrente del año 2006, permanece vigente una gran vitalidad de la sociedad que no ha sido derrotada, y esa es la gran enseñanza de este intenso periodo que ha vivido Oaxaca.
El Foro Nacional “Construyendo caminos y articulando proyectos para la transformación política”, es el mejor ejemplo de que Oaxaca está de pie. Como dice Serrat: “Al andar se hace camino… “
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viernes, 19 de septiembre de 2008
¿Unidad acrítica?
Sociedad abierta
ERNESTO REYES
A lo mejor va a pasar mucho tiempo para que se digieran las causas del atentado con granadas de fragmentación – como las utilizadas en la guerra- en la ciudad de Morelia, causando dolor a los hermanos michoacanos. Igual será difícil determinar quién o quiénes fueron los autores y los motivos. Nadie que esté cuerdo podría reivindicar su autoría aún y cuando se infiere que fue la delincuencia organizada; por tanto, ningún grupo armado que busque reivindicaciones sociales.
Más allá de determinar si cae en la definición de terrorismo, o peor aún, narcoterrorismo, por los datos que están saliendo en las indagatorias, se pudiera advertir que un grupo, con esta condenable carnicería busca llamar la atención de las fuerzas del estado hacia Michoacán con el fin de perjudicar a sus contrarios.
Y al parecer lo han conseguido, porque Morelia y sus alrededores está copada por las fuerzas militares, y se ha iniciado una batida para dar con los responsables y castigarlos. Hasta ayer había algunos detenidos.
Lo lamentable del caso es que los atentados contra población civil inerme, ya nos alcanzaron en México, en una vorágine que no sabemos cuándo va a parar.
Para quienes a principios de año pronosticábamos que el 2008 se iba a significar por una extrema violencia como consecuencia de la campaña gubernamental contra los cárteles, y su añadido incremento de secuestros y ejecuciones, nos quedamos cortos.
Por otro lado, la reacción de Felipe Calderón apelando a la “unidad nacional” choca con la falta de legitimidad de su gobierno y la desconfianza de diversos actores políticos sobre el centro y beneficiario de dicho llamado.
De entrada descartan que la suma así, incondicional, sea con el Poder Ejecutivo Federal como centro neurálgico debilitado; porque este apoyo acrítico no es posible si precisamente Calderón no se ha distinguido para conciliar ni siquiera con sus adversarios políticos. El sector más agraviado es el que sigue a Andrés Manuel López Obrador, mismo que se expresa en varios gobiernos estatales- cerca está incluso Leonel Godoy, el gobernante michoacano- y en diputados y senadores.
El viejo discurso de unidad con reminiscencias priistas, no será la clave para conseguirlo, si a cambio no existe una efectividad en la estrategia de lucha contra la delincuencia, y si esta no ha sido consensada con las fuerzas que ahora se pretende que se sumen, así, a lo ciego.
PROTECTORES DE DERECHOS HUMANOS EN LA REGIÓN CHATINA
En la región Chatina en particular, los pueblos indígenas enfrentan abusos y graves violaciones de derechos humanos. Tienen una infinidad de problemas donde resaltan los vinculados a la propiedad y tenencia de la tierra, a la extracción y explotación de sus recursos naturales y a sus derechos democráticos de “usos y costumbres”.
Frecuentemente son sujetos de discriminación debido a su tradición, a su posición económica y en muchos casos, al desconocimiento del idioma español. Esto es visible en el marco de la procuración y administración de justicia y en el de la ejecución de la pena.
Por tal motivo, el Centro de Derechos Humanos y Asesoria a Pueblos Indígenas A.C. (CEDHAPI) inaugurará este domingo 21 de septiembre, en Puerto Escondido, la Red de Protectores Pro-Derechos Humanos en Comunidades Indígenas.
Su finalidad es disminuir la violación a estos derechos en las comunidades indígenas más marginadas.
Cabe recordar que el 8 de marzo del 2005, 20 comuneros de diferentes pueblos de esta región fueron detenidos arbitrariamente en una manifestación pública en Puerto Escondido, siendo acusados del delito de rebelión. Así mismo, se tienen documentados diferentes casos de tortura, incursión del Ejército y diferentes cuerpos policíacos en comunidades indígenas chatinas quienes intimidan y detienen arbitrariamente a los habitantes de dicha región. Así como la desaparición forzada de Lauro Juárez, al finalizar el año 2007.
La Red de Protectores de Derechos Humanos de la región chatina contará con 20 defensores y defensoras de las comunidades de la región.
El día de la apertura de la Red, se espera la presencia de los titulares de la Comisión para la Defensa de los Derechos Humanos de Oaxaca, del Procurador General de Justicia, de la Maestra Mariclaire Acosta, y Leonardo Alvarado, abogado de la Relatoria de Pueblos Indígenas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Contactos: Ernesto_reyes_647@hotmail.com
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ERNESTO REYES
A lo mejor va a pasar mucho tiempo para que se digieran las causas del atentado con granadas de fragmentación – como las utilizadas en la guerra- en la ciudad de Morelia, causando dolor a los hermanos michoacanos. Igual será difícil determinar quién o quiénes fueron los autores y los motivos. Nadie que esté cuerdo podría reivindicar su autoría aún y cuando se infiere que fue la delincuencia organizada; por tanto, ningún grupo armado que busque reivindicaciones sociales.
Más allá de determinar si cae en la definición de terrorismo, o peor aún, narcoterrorismo, por los datos que están saliendo en las indagatorias, se pudiera advertir que un grupo, con esta condenable carnicería busca llamar la atención de las fuerzas del estado hacia Michoacán con el fin de perjudicar a sus contrarios.
Y al parecer lo han conseguido, porque Morelia y sus alrededores está copada por las fuerzas militares, y se ha iniciado una batida para dar con los responsables y castigarlos. Hasta ayer había algunos detenidos.
Lo lamentable del caso es que los atentados contra población civil inerme, ya nos alcanzaron en México, en una vorágine que no sabemos cuándo va a parar.
Para quienes a principios de año pronosticábamos que el 2008 se iba a significar por una extrema violencia como consecuencia de la campaña gubernamental contra los cárteles, y su añadido incremento de secuestros y ejecuciones, nos quedamos cortos.
Por otro lado, la reacción de Felipe Calderón apelando a la “unidad nacional” choca con la falta de legitimidad de su gobierno y la desconfianza de diversos actores políticos sobre el centro y beneficiario de dicho llamado.
De entrada descartan que la suma así, incondicional, sea con el Poder Ejecutivo Federal como centro neurálgico debilitado; porque este apoyo acrítico no es posible si precisamente Calderón no se ha distinguido para conciliar ni siquiera con sus adversarios políticos. El sector más agraviado es el que sigue a Andrés Manuel López Obrador, mismo que se expresa en varios gobiernos estatales- cerca está incluso Leonel Godoy, el gobernante michoacano- y en diputados y senadores.
El viejo discurso de unidad con reminiscencias priistas, no será la clave para conseguirlo, si a cambio no existe una efectividad en la estrategia de lucha contra la delincuencia, y si esta no ha sido consensada con las fuerzas que ahora se pretende que se sumen, así, a lo ciego.
PROTECTORES DE DERECHOS HUMANOS EN LA REGIÓN CHATINA
En la región Chatina en particular, los pueblos indígenas enfrentan abusos y graves violaciones de derechos humanos. Tienen una infinidad de problemas donde resaltan los vinculados a la propiedad y tenencia de la tierra, a la extracción y explotación de sus recursos naturales y a sus derechos democráticos de “usos y costumbres”.
Frecuentemente son sujetos de discriminación debido a su tradición, a su posición económica y en muchos casos, al desconocimiento del idioma español. Esto es visible en el marco de la procuración y administración de justicia y en el de la ejecución de la pena.
Por tal motivo, el Centro de Derechos Humanos y Asesoria a Pueblos Indígenas A.C. (CEDHAPI) inaugurará este domingo 21 de septiembre, en Puerto Escondido, la Red de Protectores Pro-Derechos Humanos en Comunidades Indígenas.
Su finalidad es disminuir la violación a estos derechos en las comunidades indígenas más marginadas.
Cabe recordar que el 8 de marzo del 2005, 20 comuneros de diferentes pueblos de esta región fueron detenidos arbitrariamente en una manifestación pública en Puerto Escondido, siendo acusados del delito de rebelión. Así mismo, se tienen documentados diferentes casos de tortura, incursión del Ejército y diferentes cuerpos policíacos en comunidades indígenas chatinas quienes intimidan y detienen arbitrariamente a los habitantes de dicha región. Así como la desaparición forzada de Lauro Juárez, al finalizar el año 2007.
La Red de Protectores de Derechos Humanos de la región chatina contará con 20 defensores y defensoras de las comunidades de la región.
El día de la apertura de la Red, se espera la presencia de los titulares de la Comisión para la Defensa de los Derechos Humanos de Oaxaca, del Procurador General de Justicia, de la Maestra Mariclaire Acosta, y Leonardo Alvarado, abogado de la Relatoria de Pueblos Indígenas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
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jueves, 18 de septiembre de 2008
Justina y la inseguridad
Sociedad abierta
ERNESTO REYES
El caso de la joven Justina García, es emblemático de cómo los ciudadanos oaxaqueños estamos a merced de cualquier delincuente que en el momento en que se le ocurra puede atentar en contra de nuestra integridad física.
Fue presentado apenas por el sector juvenil del Movimiento Ciudadano por la Justicia, Paz y Desarrollo con Dignidad para Oaxaca, instancia que por cierto realizó en agosto pasado una Consulta Pública sobre temas de seguridad, transparencia y políticas públicas de gobierno.
La Consulta refleja que la gente no cree que las políticas públicas le puedan asegurar la justicia, paz y seguridad que reclama. También que los recursos públicos no se emplean de manera transparente; que las obras de gobierno no respetan el patrimonio natural y cultural; y que es necesario seguir impulsando mecanismos de participación ciudadana para que puedan gestionarse mejor los derechos de todos a vivir mejor.
Con la desconfianza propia de quienes por décadas han sido engañados, los del Movimiento esperan que estos ejercicios sean cada vez más utilizados por la sociedad.
No se niegan a que existan mecanismos institucionales que pulsen el sentir de la población, siempre y cuando sean ciudadanizados o supervisados por instancias de alta solvencia moral. Para que sean creíbles. Estamos de acuerdo.
El Movimiento ha realizado marchas pacíficas y silenciosas. A una de tantas, asistió Justina García, originaria de la zona de Miahuatlán, pero que trabaja en esta ciudad capital.
Lo paradójico del asunto es que estando consciente de la inseguridad que priva en la entidad, como en todo el país, ella haya sido víctima reciente de esta manifestación de violencia que con lo más reciente, sucedido en Michoacán, nos envuelve en un estado de horror nunca antes visto.
Pues bien, Justina llegó el lunes el 25 de agosto, a la terminal de autobuses de esta capital, pero al dirigirse a la casa donde habita, un tipo la siguió.
Su primera reacción fue que este sujeto la podía asaltar por lo que le entró miedo. Sin embargo, como había gente descartó el intento. Este seguía detrás suyo. Cuatro calles adelante, al tratar de tocar la puerta, el tipo se abalanzó contra ella queriendo someterla.
Como no logró su objetivo, ante los gritos y manotazos de Justina, la azotó contra el portón, le dio un puñetazo en la cara y huyó del lugar, ante la proximidad de las señoras de la casa.
Impactada, Justina primero acudió a su trabajo, pero ahí, una compañera suya, abogada, la acompañó a interponer una denuncia por el ataque, con la esperanza de que las autoridades podrían pudieran mandar vigilancia a la zona.
Justina acudió a la Cruz Roja Mexicana a que le valoraran los golpes; y de ahí se presentó ante el Agente del Ministerio Público, donde comprobaría dilación y “tortuguismo”, porque además de lo traumático de la agresión recibida, el funcionario nuevamente la envió a que la certificaran a la Procuraduría General de Justicia del Estado, y luego le pidió que volviera.
Varias horas después, por fin se pudo integrar la Averiguación Previa, pero la percepción que tuvo es que con su actitud de desdén, el funcionario casi le decía : “No hagas drama por algo tan simple”.
Al ver la forma con que se procura la justicia en Oaxaca, el sentimiento que provocó en ella es desesperanzador: “ Para qué le sigo; mejor ahí que quede”, y “no me meto en más problemas, porque seguramente nunca se va a investigar ni a dar con el agresor”.
Si Justina tuvo el apoyo de una abogada, que al final también se desesperó, imagínense lo que le sucede a una persona que no la tenga.
El ejemplo de Justina, es parte de la poca confianza que generan las instituciones del estado. Ella, que pasó por algo “tan pequeño”, “tan mínimo”, para las autoridades, queda con la incertidumbre de que una vez puesta la denuncia, el tipo regrese, la agreda de una forma mayor, pues ya sabe dónde queda su casa (porque en el expediente queda su dirección, sus generales), y seguramente la tiene identificada.
Sin embargo, ha tenido el valor de denunciarlo, de salir a los medios a dar la cara, para dejar un precedente. No hay que dejarla sola, y exigir que este caso se atienda.
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ERNESTO REYES
El caso de la joven Justina García, es emblemático de cómo los ciudadanos oaxaqueños estamos a merced de cualquier delincuente que en el momento en que se le ocurra puede atentar en contra de nuestra integridad física.
Fue presentado apenas por el sector juvenil del Movimiento Ciudadano por la Justicia, Paz y Desarrollo con Dignidad para Oaxaca, instancia que por cierto realizó en agosto pasado una Consulta Pública sobre temas de seguridad, transparencia y políticas públicas de gobierno.
La Consulta refleja que la gente no cree que las políticas públicas le puedan asegurar la justicia, paz y seguridad que reclama. También que los recursos públicos no se emplean de manera transparente; que las obras de gobierno no respetan el patrimonio natural y cultural; y que es necesario seguir impulsando mecanismos de participación ciudadana para que puedan gestionarse mejor los derechos de todos a vivir mejor.
Con la desconfianza propia de quienes por décadas han sido engañados, los del Movimiento esperan que estos ejercicios sean cada vez más utilizados por la sociedad.
No se niegan a que existan mecanismos institucionales que pulsen el sentir de la población, siempre y cuando sean ciudadanizados o supervisados por instancias de alta solvencia moral. Para que sean creíbles. Estamos de acuerdo.
El Movimiento ha realizado marchas pacíficas y silenciosas. A una de tantas, asistió Justina García, originaria de la zona de Miahuatlán, pero que trabaja en esta ciudad capital.
Lo paradójico del asunto es que estando consciente de la inseguridad que priva en la entidad, como en todo el país, ella haya sido víctima reciente de esta manifestación de violencia que con lo más reciente, sucedido en Michoacán, nos envuelve en un estado de horror nunca antes visto.
Pues bien, Justina llegó el lunes el 25 de agosto, a la terminal de autobuses de esta capital, pero al dirigirse a la casa donde habita, un tipo la siguió.
Su primera reacción fue que este sujeto la podía asaltar por lo que le entró miedo. Sin embargo, como había gente descartó el intento. Este seguía detrás suyo. Cuatro calles adelante, al tratar de tocar la puerta, el tipo se abalanzó contra ella queriendo someterla.
Como no logró su objetivo, ante los gritos y manotazos de Justina, la azotó contra el portón, le dio un puñetazo en la cara y huyó del lugar, ante la proximidad de las señoras de la casa.
Impactada, Justina primero acudió a su trabajo, pero ahí, una compañera suya, abogada, la acompañó a interponer una denuncia por el ataque, con la esperanza de que las autoridades podrían pudieran mandar vigilancia a la zona.
Justina acudió a la Cruz Roja Mexicana a que le valoraran los golpes; y de ahí se presentó ante el Agente del Ministerio Público, donde comprobaría dilación y “tortuguismo”, porque además de lo traumático de la agresión recibida, el funcionario nuevamente la envió a que la certificaran a la Procuraduría General de Justicia del Estado, y luego le pidió que volviera.
Varias horas después, por fin se pudo integrar la Averiguación Previa, pero la percepción que tuvo es que con su actitud de desdén, el funcionario casi le decía : “No hagas drama por algo tan simple”.
Al ver la forma con que se procura la justicia en Oaxaca, el sentimiento que provocó en ella es desesperanzador: “ Para qué le sigo; mejor ahí que quede”, y “no me meto en más problemas, porque seguramente nunca se va a investigar ni a dar con el agresor”.
Si Justina tuvo el apoyo de una abogada, que al final también se desesperó, imagínense lo que le sucede a una persona que no la tenga.
El ejemplo de Justina, es parte de la poca confianza que generan las instituciones del estado. Ella, que pasó por algo “tan pequeño”, “tan mínimo”, para las autoridades, queda con la incertidumbre de que una vez puesta la denuncia, el tipo regrese, la agreda de una forma mayor, pues ya sabe dónde queda su casa (porque en el expediente queda su dirección, sus generales), y seguramente la tiene identificada.
Sin embargo, ha tenido el valor de denunciarlo, de salir a los medios a dar la cara, para dejar un precedente. No hay que dejarla sola, y exigir que este caso se atienda.
Contactos: Ernesto_reyes_647@hotmail.com
Sociedadabiertareyes.blogspot.com/
miércoles, 17 de septiembre de 2008
Gritos de dolor
Sociedad abierta
ERNESTO REYES
Regresar de la región mixteca en la madrugada, después de la ceremonia del Grito, y tras un recorrido lluvioso por accidentada supercarretera, no es cosa anecdótica; pero enterarse a nuestra llegada, por cuestiones profesionales, de que pocos minutos antes en la ciudad de Morelia, Michoacán se habían producido dos atentados sangrientos, a nadie le permite conciliar el sueño.
La idea de alcanzar aunque ya de bajada una “noche mexicana”, se derrumba abruptamente ante el impacto de saber que en aquella entidad, los morelianos estaban impactados por el dolor y la incertidumbre que generan acciones armadas que buscan indudablemente atemorizar a la población y a las autoridades, y por supuesto, generar terror.
Además de que conforme pasaban los minutos – por virtudes de la red- nos enterábamos de los pormenores de la tragedia de nuestros hermanos michoacanos, a ésa hora despertamos a algunos compañeros y autoridades para indagar si Oaxaca no había sido presa de una situación similar, producto de los rumores que en esos momentos se esparcían en algunos medios nacionales.
Para nuestra tranquilidad, Oaxaca no había sido presa del terror; sin embargo, a dos cuadras de palacio de gobierno de Morelia, Michoacán, y en la plaza Melchor Ocampo, manos y mentes asesina hicieron estallar dos granadas de fragmentación, matando a 8 personas y causando heridas a más de un centenar de quienes en ese momento convivían sanamente celebrando el Grito de Independencia.
Casi al mismo tiempo en que el gobernador perredista Leonel Godoy terminaba de encabezar la ceremonia oficial, el rostro de Morelia cambió, pero también el del país en ese momento, porque no sólo el hedor de la violencia se esparció por todos los rincones del país y sus instituciones, sino sobre todo en la conciencia colectiva, que es donde estos actos deleznables buscan anidarse con la intención de paralizar a la sociedad.
Si de por sí el golpe económico que está cimbrando las bolsas de valores de todo el mundo, más los problemas políticos domésticos podían haber influido para que Felipe Calderón mostrara en la ceremonia un rostro compungido; las noticias procedentes de Morelia sin duda acabaron con cualquier noche de festejo; en las esferas federales, al menos.
En Oaxaca había una calma chicha, porque la noche del 15, con un fuerte dispositivo de seguridad en el zócalo de Oaxaca de Juárez, Ulises Ruiz Ortiz, dio el Grito de Independencia, en el edificio del ex palacio de gobierno, donde ya no despacha desde el inicio de su administración. Miembros de diversas corporaciones acordonaron el centro de la ciudad, ocasionando molestias a las familias que tradicionalmente se reúnen para convivir en esta fecha histórica.
Lo anterior, debido a que a unos pasos de ahí, en la Alameda de León, un pequeño grupo de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, lanzaron consignas alusivas a este movimiento en una suerte de Grito alterno. Sin embargo, luego de 30 minutos de concentración, abandonaron el lugar sin mayores contratiempos.
Donde hubo algunos problemas fue en San Pablo Coatlán, en San Raymundo Jalpan y en la Villa de Etla, donde existen problema internos.
Salvo estos problemas, Oaxaca durmió en paz la noche del 15, cosa que permitió a funcionarios iniciar tarde el Desfile, casi al mediodía del martes, que acaso fue el más corto de que se tenga memoria. Hubo rechiflas de molestia cuando la comitiva oficial atropelló con sus “guaruras” a quienes en el zócalo ya habían apartado lugar. Pero esto, a ellos les tiene sin cuidado.
En la mente de muchos de quienes acudieron a mirar o acompañar a sus familiares al Desfile, estaba la tragedia de Michoacán de la que mucha gente que se amanece con las noticias de la radio o la televisión ya estaba enterada. La ausencia de periódicos matizaba la incertidumbre.
Tiene razón el arzobispo, don José Luis Chávez Botello: México es un país bañado en sangre, porque las fiestas patria se celebraron “en un país dividido y enfrentado, donde el crimen organizado por años se ha alimentado y fortalecido en la impunidad, la corrupción y en las injusticias.” Lamentablemente resultó profético, y también en el desesperado “Ya basta”, que pronunció en su homilía dominical. Ahora no son gritos de emancipación: son gritos de dolor.
Contactos: Ernesto_reyes_647@hotmail.com
Sociedadabiertareyes.blogspot.com/
ERNESTO REYES
Regresar de la región mixteca en la madrugada, después de la ceremonia del Grito, y tras un recorrido lluvioso por accidentada supercarretera, no es cosa anecdótica; pero enterarse a nuestra llegada, por cuestiones profesionales, de que pocos minutos antes en la ciudad de Morelia, Michoacán se habían producido dos atentados sangrientos, a nadie le permite conciliar el sueño.
La idea de alcanzar aunque ya de bajada una “noche mexicana”, se derrumba abruptamente ante el impacto de saber que en aquella entidad, los morelianos estaban impactados por el dolor y la incertidumbre que generan acciones armadas que buscan indudablemente atemorizar a la población y a las autoridades, y por supuesto, generar terror.
Además de que conforme pasaban los minutos – por virtudes de la red- nos enterábamos de los pormenores de la tragedia de nuestros hermanos michoacanos, a ésa hora despertamos a algunos compañeros y autoridades para indagar si Oaxaca no había sido presa de una situación similar, producto de los rumores que en esos momentos se esparcían en algunos medios nacionales.
Para nuestra tranquilidad, Oaxaca no había sido presa del terror; sin embargo, a dos cuadras de palacio de gobierno de Morelia, Michoacán, y en la plaza Melchor Ocampo, manos y mentes asesina hicieron estallar dos granadas de fragmentación, matando a 8 personas y causando heridas a más de un centenar de quienes en ese momento convivían sanamente celebrando el Grito de Independencia.
Casi al mismo tiempo en que el gobernador perredista Leonel Godoy terminaba de encabezar la ceremonia oficial, el rostro de Morelia cambió, pero también el del país en ese momento, porque no sólo el hedor de la violencia se esparció por todos los rincones del país y sus instituciones, sino sobre todo en la conciencia colectiva, que es donde estos actos deleznables buscan anidarse con la intención de paralizar a la sociedad.
Si de por sí el golpe económico que está cimbrando las bolsas de valores de todo el mundo, más los problemas políticos domésticos podían haber influido para que Felipe Calderón mostrara en la ceremonia un rostro compungido; las noticias procedentes de Morelia sin duda acabaron con cualquier noche de festejo; en las esferas federales, al menos.
En Oaxaca había una calma chicha, porque la noche del 15, con un fuerte dispositivo de seguridad en el zócalo de Oaxaca de Juárez, Ulises Ruiz Ortiz, dio el Grito de Independencia, en el edificio del ex palacio de gobierno, donde ya no despacha desde el inicio de su administración. Miembros de diversas corporaciones acordonaron el centro de la ciudad, ocasionando molestias a las familias que tradicionalmente se reúnen para convivir en esta fecha histórica.
Lo anterior, debido a que a unos pasos de ahí, en la Alameda de León, un pequeño grupo de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, lanzaron consignas alusivas a este movimiento en una suerte de Grito alterno. Sin embargo, luego de 30 minutos de concentración, abandonaron el lugar sin mayores contratiempos.
Donde hubo algunos problemas fue en San Pablo Coatlán, en San Raymundo Jalpan y en la Villa de Etla, donde existen problema internos.
Salvo estos problemas, Oaxaca durmió en paz la noche del 15, cosa que permitió a funcionarios iniciar tarde el Desfile, casi al mediodía del martes, que acaso fue el más corto de que se tenga memoria. Hubo rechiflas de molestia cuando la comitiva oficial atropelló con sus “guaruras” a quienes en el zócalo ya habían apartado lugar. Pero esto, a ellos les tiene sin cuidado.
En la mente de muchos de quienes acudieron a mirar o acompañar a sus familiares al Desfile, estaba la tragedia de Michoacán de la que mucha gente que se amanece con las noticias de la radio o la televisión ya estaba enterada. La ausencia de periódicos matizaba la incertidumbre.
Tiene razón el arzobispo, don José Luis Chávez Botello: México es un país bañado en sangre, porque las fiestas patria se celebraron “en un país dividido y enfrentado, donde el crimen organizado por años se ha alimentado y fortalecido en la impunidad, la corrupción y en las injusticias.” Lamentablemente resultó profético, y también en el desesperado “Ya basta”, que pronunció en su homilía dominical. Ahora no son gritos de emancipación: son gritos de dolor.
Contactos: Ernesto_reyes_647@hotmail.com
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lunes, 15 de septiembre de 2008
Patria en crisis
Sociedad abierta
ERNESTO REYES
El historiador, Enrique Florescano, dice que aún y cuando los mexicanos seguimos contando con la Bandera nacional, el Escudo y el Himno Nacional Mexicano, y en el imaginario colectivo prevalece la idea de Nación y Patria, los gobiernos y los actores políticos han ocasionado que dichos símbolos se empiecen a desvanecer y a casi evaporarse.
Esto es grave porque ahora, los gobiernos neoliberales que se han instalado desde Miguel de la Madrid, lejos están de defender conceptos como soberanía o los llamados intereses nacionales cuando se trata de decisiones internas y externas.
Como sucede en el tema del petróleo, o la cuestión alimentaria. El desdibujamiento de estos conceptos no sólo lo causa el abandono de posturas afirmativas en política exterior o de política económica, sino en la santificación de la globalidad, la ampliación de las fronteras y el universalismo vacío de contenido cultural.
En ocasión del 198 aniversario del inicio de la lucha por la Independencia, y debido a la turbulencia en que vive el país, nunca está por demás remontarse a estos temas que para algunas generaciones resultan atávicos, pero que nos dan luces sobre nuestra situación actual.
Ya pronto vamos a cerrar la primera década del nuevo siglo, y México se encuentra en una encrucijada que no ha podido resolver porque los simientes de la cultura, las costumbres, las fiestas, incluso, están en constante confrontación con impulsos modernizadores que anteponen el interés, el dinero, el desarrollo tecnológico, tendientes a uniformar en el mercado global todas las venas de la sociedad.
A los jóvenes de hoy, ya no les emocionan las remembranzas un tanto idílicas sobre la lucha iniciada en 1810, no tanto por saber que apenas se iniciaba un larguísimo periodo de lucha que tendría un parteaguas, un siglo después, en el cisma de la Revolución Mexicana, sino porque el sistema educativo apela más a la destreza para el engranaje laboral que a forjar buenos ciudadanos, que conozcan y lean historia, que se les estimule la cultura de la lealtad, la moral republicana, la honestidad, la cultura de la democracia, la legalidad y el pluralismo.
Sólo conociendo la historia, como la suma de experiencias y contradicciones, podrán ser mejores ciudadanos y que no se vean avasallados por la imposición de culturas prevenientes de los imperios y la busca de la ganancia en todas sus actividades.
A pesar de que la Revolución de Independencia, dice Luis Villoro, no dejó de ser desdichada y sumió a la naciente nación en una crisis, debido a la lucha de facciones, asechanzas externas, divisionismos y desencanto social, no fue sino hasta el periodo de Reforma con Benito Juárez a la cabeza, para que renaciera la llamada Segunda Independencia, mediante la afirmación de la República.
Juárez como símbolo nacional es desdeñado ahora, al igual que los héroes nacionales como Miguel Hidalgo, quien con su estandarte en mano, la mañana del 16 de septiembre, contribuyó a identificar la imagen de la patria con la Virgen de Guadalupe. Incluso en el gobierno de Fox se le cortó un ala al escudo nacional y se quisieron hacer privados los cultos nacionales.
Pero sería hasta la etapa posterior a la Independencia cuando empezó a tomar forma el concepto de Estado Nación, democrática y laica, misma que sería retomada por Juárez en la lucha contra la invasión extranjera. Incluso Porfirio Díaz recrea los símbolos y emblemas históricos nacionalistas, afirma Florescano, quien ve en el proceso educativo impulsado por José Vasconcelos, y luego en los pintores Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, la idea de la patria creciente y valedera para las futuras generaciones.
Será hasta el general Lázaro Cárdenas, con la expropiación petrolera, quien acabe de identificar la idea de nación independiente que los demás gobiernos que le sucedieron se esmeraron en borrar atendiendo a los reclamos del mercado, pero debido sobre todo a la degradación de la clase política que en la etapa reciente no fue capaz de detener la creación de nuevos grupos de poder fácticos, más que institucionales, los cuales hoy deciden virtualmente el destino de la nación mexicana.
Estas reflexiones pueden ser oportunas ahora que esta noche en los pueblos, comunidades, en las ciudades de todo México, la gente se congrega ante el palacio, símbolo del poder político, a lanzar vivas y arengas a los héroes de la patria.
Ernesto_reyes_647@hotmail.com
Sociedadabiertareyes.blogspot.com
ERNESTO REYES
El historiador, Enrique Florescano, dice que aún y cuando los mexicanos seguimos contando con la Bandera nacional, el Escudo y el Himno Nacional Mexicano, y en el imaginario colectivo prevalece la idea de Nación y Patria, los gobiernos y los actores políticos han ocasionado que dichos símbolos se empiecen a desvanecer y a casi evaporarse.
Esto es grave porque ahora, los gobiernos neoliberales que se han instalado desde Miguel de la Madrid, lejos están de defender conceptos como soberanía o los llamados intereses nacionales cuando se trata de decisiones internas y externas.
Como sucede en el tema del petróleo, o la cuestión alimentaria. El desdibujamiento de estos conceptos no sólo lo causa el abandono de posturas afirmativas en política exterior o de política económica, sino en la santificación de la globalidad, la ampliación de las fronteras y el universalismo vacío de contenido cultural.
En ocasión del 198 aniversario del inicio de la lucha por la Independencia, y debido a la turbulencia en que vive el país, nunca está por demás remontarse a estos temas que para algunas generaciones resultan atávicos, pero que nos dan luces sobre nuestra situación actual.
Ya pronto vamos a cerrar la primera década del nuevo siglo, y México se encuentra en una encrucijada que no ha podido resolver porque los simientes de la cultura, las costumbres, las fiestas, incluso, están en constante confrontación con impulsos modernizadores que anteponen el interés, el dinero, el desarrollo tecnológico, tendientes a uniformar en el mercado global todas las venas de la sociedad.
A los jóvenes de hoy, ya no les emocionan las remembranzas un tanto idílicas sobre la lucha iniciada en 1810, no tanto por saber que apenas se iniciaba un larguísimo periodo de lucha que tendría un parteaguas, un siglo después, en el cisma de la Revolución Mexicana, sino porque el sistema educativo apela más a la destreza para el engranaje laboral que a forjar buenos ciudadanos, que conozcan y lean historia, que se les estimule la cultura de la lealtad, la moral republicana, la honestidad, la cultura de la democracia, la legalidad y el pluralismo.
Sólo conociendo la historia, como la suma de experiencias y contradicciones, podrán ser mejores ciudadanos y que no se vean avasallados por la imposición de culturas prevenientes de los imperios y la busca de la ganancia en todas sus actividades.
A pesar de que la Revolución de Independencia, dice Luis Villoro, no dejó de ser desdichada y sumió a la naciente nación en una crisis, debido a la lucha de facciones, asechanzas externas, divisionismos y desencanto social, no fue sino hasta el periodo de Reforma con Benito Juárez a la cabeza, para que renaciera la llamada Segunda Independencia, mediante la afirmación de la República.
Juárez como símbolo nacional es desdeñado ahora, al igual que los héroes nacionales como Miguel Hidalgo, quien con su estandarte en mano, la mañana del 16 de septiembre, contribuyó a identificar la imagen de la patria con la Virgen de Guadalupe. Incluso en el gobierno de Fox se le cortó un ala al escudo nacional y se quisieron hacer privados los cultos nacionales.
Pero sería hasta la etapa posterior a la Independencia cuando empezó a tomar forma el concepto de Estado Nación, democrática y laica, misma que sería retomada por Juárez en la lucha contra la invasión extranjera. Incluso Porfirio Díaz recrea los símbolos y emblemas históricos nacionalistas, afirma Florescano, quien ve en el proceso educativo impulsado por José Vasconcelos, y luego en los pintores Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, la idea de la patria creciente y valedera para las futuras generaciones.
Será hasta el general Lázaro Cárdenas, con la expropiación petrolera, quien acabe de identificar la idea de nación independiente que los demás gobiernos que le sucedieron se esmeraron en borrar atendiendo a los reclamos del mercado, pero debido sobre todo a la degradación de la clase política que en la etapa reciente no fue capaz de detener la creación de nuevos grupos de poder fácticos, más que institucionales, los cuales hoy deciden virtualmente el destino de la nación mexicana.
Estas reflexiones pueden ser oportunas ahora que esta noche en los pueblos, comunidades, en las ciudades de todo México, la gente se congrega ante el palacio, símbolo del poder político, a lanzar vivas y arengas a los héroes de la patria.
Ernesto_reyes_647@hotmail.com
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