sábado, 27 de diciembre de 2008

Surada

Sociedad abierta
ERNESTO REYES
Atento de las noticias de la zona donde provengo, más oaxaqueña que los chapulines, por cierto, no dejo de recordar que a veces, donde no se puede tolerar el asfixiante calor, en el mes de diciembre se invierten los papeles: llueve o hace frío y viento.
Ahorita mismo, en 50 municipios de la zona centro de Veracruz, hay alerta debido al registro de evento de “surada”, como se le llama a la entrada de vientos del sur que rebasan los 50 kilómetros por hora.
Es probable que estas inclemencias afecten la zona de Córdoba-Orizaba-Zongolica, además de la región selvática de los Tuxtlas. En Tuxtepec, sin embargo, hace el mismo calor de siempre, pero su posición geográfica, puerta de entrada a las sierras Juárez, mazateca y mixe, le permite capotear mejor esta situación que a veces se presenta al terminar el año.
No así en el centro de Veracruz, de tan buenos recuerdos porque como a muchos de mi generación, en la época dorada cuando había bastante empleo en la zona y despuntaban la Fábrica de Papel y el Ingenio Azucarero, éramos asiduos a ir de compras, con la familia, a la zona textil veracruzana.
Eran Córdoba y Orizaba, pero también Ciudad Mendoza, Río Blanco, donde las textileras remataban sus prendas o las colocaban en ostentosas tiendas y grandes almacenes que para entonces los ofertaban en sus aparadores.
Recuerdo claramente – les hablo de los años sesenta- que la gente se arremolinaba en los almacenes Blanco, donde se podían comprar cualquier tela y artículos para el hogar. Tiempo después, recalaron en tiendas de autoservicio.
Encabezados por mi padre don Manuel, que hace 8 años se adelantó a la otra vida, viajábamos hacia allá en modernos autobuses de la linea Alas de Oro; también había autobuses, los de Sotavento, pero más hacia los Tuxtlas y Catemaco-, y nos alojábamos en Córdoba, La Ciudad de los Treinta Caballeros.
Tuxtepec era entonces un rancho grande, con apenas cuatro calles que partían el pueblo, donde se apersogaban los caballos afuera de las tiendas, pero no había dónde comprar ropa. La alternativa ideal, era viajar seis horas hacia el estado de Veracruz en lugar, obviamente, de subir las montañas hacia Oaxaca, capital, tras un martirio de todo un día. Imposible.
Por esta barrera física la gente de la Cuenca tenía poco contacto con el centro del estado, de ahí que se dijera, con una suerte de razón, que los tuxtepecanos nos queríamos parecer a los veracruzanos. Nada más falso, porque aún y cuando la Cuenca es una región geográfica y se respira una cultura muy particular que envuelve los principales municipios de la zona, incluyendo Oaxaca, somos oaxaqueños como el que más.
Sin embargo, en cuestiones comerciales, y hasta para conseguir buena atención médica recurríamos a Veracruz. En Orizaba estaba un hospital del IMSS de buen nivel donde se hacían cirugías, y muchas veces acompañé a mi madre, doña María, al quirófano, oportunidad que me permitía recorrer la larguísima calle principal de Orizaba, viendo de frente al volcán y aturdiéndome de frío combinado con el bullicio del intenso movimiento, porque siendo zona textil Orizaba – y Córdoba cafetalera- se movía mucho dinero y había hasta agencias de venta de automóviles.
En Córdoba, nos hospedábamos en el hotel Iberia, que enfrente tenía un negocio de tortas conocido como El Conejito, donde he probado las más ricas; al igual que los pambazos de Orizaba. Ahora, varias décadas después, a ambas ciudades las han invadido los tacos árabes, y transitar por sus calles en esta temporada es cosa complicada.
Una imagen que siempre que puedo la evoco acerca del respeto y confianza que generaban los servidores públicos, es que el día dedicado al Agente de Tránsito, el 22 de diciembre, los automovilistas y no pocos conductores de autobús, entregaban en propia mano a los uniformados de crucero ( con quiosquito de lámina para el sol y de banquito), diversos regalos, y se bajaban a darles el abrazo. Hoy estas imágenes quedaron en la historia, porque las instituciones se han corrompido.
La surada y el norte, su contraparte, siguen presentes en la zona, enfriando a veces el ambiente navideño. Que les sea leve a mis paisanos, amigos y familiares de allá, a quienes les envío un entrañable saludo.
Contactos: Ernesto_reyes_647@hotmail.com
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viernes, 26 de diciembre de 2008

Que no se vaya

Sociedad abierta

ERNESTO REYES
Estarán ustedes de acuerdo, pero uno de los meses que nadie quisiera que tuviera fin, es diciembre, porque en general se dedica al asueto y a tratar de poner en orden algunas cosas de la vida profesional y personal.
Ha pasado el boato, apenas contenido por la estrechez monetaria, del 24-25 de diciembre, pero aún no nos hacemos a la idea de que hay que continuar en la vida real. Sin embargo, ayer todavía, hubo el recalentado – pavo, pollo o unos modestos pero no por ello ricos, tamales- que reunió a las familias, a los amigos, a los compadres.
Mi aislamiento en San Agustin me lo ha impedido, pero disfruto saber que mis seres queridos están y estuvieron gozando con los suyos y acordándose acaso de uno, sin que esto sea regla porque uno se olvida –sobre todo cuando se está fuera del lugar en que vive- de las cotidianidades, y prefiere interactuar con otros, otras, conocer o reconocer lugares y reencontrarse con la familia, los amigos (as), compañeros de infancia, querencias de juventud y de más cerca.
Todo está permitido en estas fechas porque a nadie se le niega un saludo, un abrazo, los buenos deseos que a veces suenan a frase manida, pero que en su mayoría son sinceros. Hemos cambiado, las Tarjetas de Navidad, que hasta enviábamos a imprimir con nuestro nombre, por las electrónicas, si acaso; los mensajes SMS o las llamadas telefónicas.
Ya llevo 8 saludos por el correo electrónico, en una cosecha que a veces es magra o buena, según se haya uno ocupado de mantener amistades, contactos, etcétera. No siempre llegan los que uno quisiera; qué se le va a hacer, en la vida cambiamos amistades, querencias, afinidades por otras novedosas, intrigantes, frescas, según el talante de cada quién.
Con todo, los saludos por cualquier medio, son bienvenidos. En este caso, agradezco infinitamente los de los lectores, quienes pierden el oro valioso de su tiempo por enterarse de lo que hacemos y aunque no nos traten como personas, mantienen una especie de lealtad sobre los temas que buscamos explorar en el comentario y el análisis, si es que esto último les parece válido.
El bisiesto 2008 con toda y su mala fama de calamidades que se les endilga, no ha sido tan malo, aunque la crisis financiera sí que nos está golpeando. En el mundo hubo menos guerras, acaso porque se cumple el ciclo estadounidense de fuerte libre mercado, inaugurado por Nixon en el 68. Cuarenta años para que, salvo los gobiernos de Carter y Clinton, los republicanos Reagan y Bush nos trajeran a mecate corto a todos los países dependientes.
Han surgido otras economías emergentes sin embargo, China por ejemplo, que ha enterrado el marxismo- maoísmo por el libre mercado. Pero no vayamos tan aprisa, porque a la par de éxitos económicos, de pronto están cambiando los parámetros que han hecho zozobrar la teoría de Fukuyama de “El fin de la historia”, a raíz de la caída del Muro de Berlin. No han pasado 20 años y cuando muchos celebraban el triunfo del capitalismo rampante, ahora todo mundo, hasta los financieros graduados en universidades norteamericanas, empiezan a invocar la intervención estatal para salvar los bancos, las empresas, la industria; salvarse ellos, que tanto injuriaron la doctrina del viejo Marx.
Pero así está el mundo al revés; y una prueba es la elección de Obama, cuando nadie se lo esperaba. Donde no parece cambiar nada es en México, aunque las crisis hacen nacer nuevos liderazgos, otras visiones.
Alguien me decía que es paradójico que en un país con gente progresista, México tenga ya dos gobiernos de derecha, mientras en toda Latinoamérica hay gobiernos de izquierda, lo cual no significa que sean comunistas, porque saben nadar en las aguas económicas que les impone la economía internacional.
No quisiéramos que se acabara diciembre, porque nos negamos a sentir lo frío de la realidad ( lo frío del fierro, dirían los groseros), y hasta este informador se sale por peteneras sobre los temas duros, que sin embargo, siguen sucediendo. Ahí está lo de la ahora ex Señorita Sinaloa, y las matanzas, crueles, de soldados indefensos. Aprovecho para saludar desde este mirador, a quienes me han faltado. Que no se vaya diciembre ¿verdad?
Contactos: Ernesto_ reyes_647@hotmail.com
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miércoles, 24 de diciembre de 2008

Navidades

Sociedad abierta

ERNESTO REYES
De pronto, casi sin sentirlo, ya estamos en navidades, con el dulce olor a tradición y celebraciones, muy modestas en su mayoría, pues acaso para esto nos deja el nubarrón negro de la crisis que ya asoma.
Este 23 de diciembre, que en otros años ya no lo disfrutaba en esta capital debido a mi viaje anual a la Cuenca del Papaloapan, para pasar la Navidad con mi madre, doña María Martínez, me coge resfriado y en cama; sin embargo, recojo el optimismo del suelo, porque no todos mis seres queridos están cerca y debo cumplir con mi trabajo. Es imposible también pretender que estemos todos juntos porque la vida lleva a cada quien por rumbos distintos. De cualquier modo, va hacia todos (as) un saludo y abrazo fraternal, donde quiera que se encuentren.
Aún con todo cada época, como el invierno que también nos alcanzó, tiene su estilo y su música; sus diversas formas de transitarla lo mejor posible. Y es lo que tratamos de hacer los oaxaqueños, olvidándonos por momentos de “la crisis con dimensiones globales”, como dicen los expertos, para vivir la intensidad de las tradiciones, de lo poco que nos queda entre lo religioso y pagano.
Terminan las Posadas y ya estamos en la Navidad, una fiesta entrañable del calendario cristiano. Aunque no todas las festividades y ritos navideños celebran el nacimiento de Jesús, muchas de ellas están relacionadas con el fin de las festividades del solsticio de invierno, acontecimiento celebrado por todas las religiones de la antigüedad.
Persisten discusiones dominadas por la religión por un lado y la ciencia por el otro, que ponen en duda la fecha exacta del nacimiento de Jesucristo.
Desde que el monje Dionisio el Exiguo fechó el alumbramiento en Belén de Judea, el 25 de diciembre del año 753 desde la fundación de Roma – pues así se medía el tiempo entonces- y al comienzo de este año lo denominó como “año 1, a. D. ( siglas del Año del Señor ), mucha literatura se ha invertido para evidenciar las contradicciones de épocas entre los Evangelios de San Mateo y San Lucas; de la existencia de los llamados Reyes Magos y la estrella que supuestamente seguían. Hay hipótesis que afirman que la Estrella de Belén era un cometa, el Halley, observado durante el reinado de Herodes el Grande, en el año 11 a.c.
El científico Isaac Asimov ubica el nacimiento de Jesucristo de Nazareth, entre los años 8 y 4 antes del año 1 instituido por Dionisio el Exiguo. Sin embargo, nadie ha hecho un ajuste al calendario cristiano, porque no hay todavía una conclusión infalible.
Aún con todo, esta noche mucha gente se reúne en la Misa de gallo, llamada así por la leyenda sobre el ave que encaramada en lo alto del pesebre presenció el nacimiento. En las culturas paganas, el gallo era símbolo de fecundidad y renacimiento, anunciador del nacimiento del sol con su cacareo. Los romanos celebraban la saturnalia, fiesta en honor a Saturno, denominada del Sol invencible.
La tradición señala a San Francisco de Asís como el primero que recreó la escena del nacimiento de Jesús en 1223, en la villa italiana de Greccio. La cena era otra costumbre de las navidades medievales en la lucha contra la hambruna, sirviéndose un banquete para toda la comunidad que contenía guisos, entre los que destacaban gansos y el jabalí.
De igual forma, el árbol de Navidad es costumbre germana antiquísima, con la intención de propiciar el retorno de las plantas y la victoria de la luz sobre las tinieblas. Los adornaban con objetos brillantes y velas. Pero sería el obispo mártir San Bonifacio quien la instituyó en Alemania, popularizándose después en América del Norte e Inglaterra.
Esta costumbre la trajo a México, Maximiliano ( 1846-1867), pero después de su fusilamiento, la costumbre se apagó; sería hasta 1878, cuando Miguel Negrete- rival de Porfirio Diaz- adornó en la ciudad de México un árbol espectacular, que la gente acomodada empezó a imitar. Pero el adorno tomó fuerza en los años cincuenta del siglo pasado con la popularización comercial provocada por la radio y la televisión que empezaron a tomar auge.
En Oaxaca, nuestra tradición más original es la Noche de Rábanos, que ya lleva un siglo, preludio de la Noche Buena, que se espera así sea en todos los hogares.
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martes, 23 de diciembre de 2008

Memorial de agravios

Sociedad abierta
ERNESTO REYES
Antes que acabara el año, en esta capital se hizo le presentación del libro Memorial de Agravios, un cuidadoso compendio de fotografías alusivas al movimiento social del 2006 y algunos hechos posteriores, como el ataque policiaco, donde cayera molido a golpes Emeterio Merino y muchos más.
El compromiso de artistas plásticos como Rubén Leyva, quien desde los años setenta en la escuela de Bellas Artes, no olvida su raigambre social y sabe del trauma que significa la represión y el autoritarismo gobernante, da vida a un volumen de 207 fotografías de reporteros gráficos locales, nacionales y extranjeros que fueron testigos de estos acontecimientos.
He tenido oportunidad de leer los textos elevados a categoría de crónica y discusión de los alcances y límites de esos meses cruciales para el futuro de Oaxaca, obsequiados por Jorge Pech Casanova, Fernando Solana Olivares, Abraham Nahón, Luis Hernández Navarro y Fernando Matamoros Ponce.
No hay mejor mirador, ha dicho alguien, que la lente de un fotógrafo, y añadimos ahora, la de un videoasta, porque la tecnología ha sumado ya, a la cámara de video que es manipulada ahora, hasta por un aficionado, para recoger historias.
Ver una fotografía, dice otro, es como ver la realidad a través de una ventana. Como lo entendió el considerado padre del fotoperiodismo, Robert Capa ( o Kappa, como quiera llamársele) quien cubriendo la Guerra Civil Española hizo famosa la foto mundialmente llamada “muerte de un miliciano”, donde se describe el momento casi exacto en que un combatiente cae en el fragor de la batalla.
Algo similar, pero en contrario, le sucedió al camarógrafo estadounidense Brad Will aquél 27 de octubre, cuando filmó el momento en que priistas de Santa Lucía lo hieren de muerte. Muerto 20 años después en Vietnam, cuando pisó una mina, Capa popularizó una frase que describe el peligro en que corren los profesionales de la imagen cuando cubren un acontecimiento: “ Si tus fotos no son lo suficientemente buenas es que no te has acercado lo suficiente”.
En la historia de la fotografía que trata de recuperar momentos históricos irrepetibles – y quién no, si no los fotógrafos y fotógrafas- hay muchos casos de reconocidos artistas de la lente que han intervenido en conflictos bélicos y sociales. En México muchos fotógrafos de prensa o fotoperiodistas pasaron a la historia cubriendo desde la Revolución Mexicana, cuando ya la fotografía estaba en su apogeo, hasta los movimientos campesinos, sindicales, sociales e incluso armados que han cambiado la faz del México que habitamos. El 68 fue uno de ellos, el 71 y el levantamiento zapatista.
Lástima que los fotógrafos oaxaqueños de entonces, algunos de los cuales están vigentes, no sistematizaron la ocupación de tierras, la toma de empresas, los paros comerciales, las manifestaciones callejeras y los actos de represión cometidos por los gobiernos más represivos de la historia oaxaqueña: Edmundo Sánchez Cano, Manuel Mayoral Heredia y Manuel Zárate Aquino, quienes en su satrapía fueron superados, sin embargo, por Ulises Ruiz.
Acaso Rafael Donis y Graciela Iturbide, lograron retratar el renacimiento de la insurgencia juchiteca, pero esta no tuvo la dimensión de la que vivimos los oaxaqueños.
De ahí que tengan notoriedad, los trabajos de prisa ante el cierre de edición o la urgencia de enviarlos a las agencias de noticias o medios convencionales o alternativos de este grupo de fotógrafos oaxaqueños, y otros de otras latitudes que documentaron los momentos más estremecedores de la erupción social. Fue su oportunidad de decir: estuvimos presentes, nadie nos lo contó, y se los muestro, como dice Juan Carlos Reyes, “para que el horror ( de la represión) no se repita.”
Sirvan estas líneas para reconocer el trabajo de Blanca Hernández, Alicia Huerta, Gabriela León, Marcela Taboada, Félix Reyes, Ezequiel Leyva, Mario Jiménez, Jorge Santiago, Katie Orlinsky, Jorge Luis Plata, Max Núñez, Jorge Santiago, Baldomero Robles, Fabrizzio Velasco, Barak Torres, Bruno Varela, Luis Cruz, Edson Caballero, Heinrich Schulze, y otros más que muestran su calidad periodística y artística.
Desafortunadamente no están todos quienes en el marco del conflicto consignaron imágenes del semestre más difícil que hemos vivido los oaxaqueños frente a la falta de sensibilidad del Estado para cortar uno de sus miembros purulento y teñido de sangre que con su podredumbre ha invadido el tejido social.
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lunes, 22 de diciembre de 2008

Racismo de la PGR

Sociedad abierta

ERNESTO REYES
Un rancio olor a racismo se desprende de la postura recientemente expresada por parte de la Procuraduría General de la República, en el sentido de negar, a través de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Cometidos contra Periodistas, que el asesinato de las comunicadoras triquis Teresa Bautista y Felícitas Martínez, ocurrido el 7 de abril pasado, haya sido por su labor al frente de un micrófono y por ende, por las funciones de comunicación que ejercían en la emisora.
La burda conclusión del titular de la FEADP, Alberto Orellana Wiarco es que ellas “fueron víctimas circunstanciales de una agresión que iba dirigida al conductor del vehículo donde ellas viajaban” y su asesinato “no tuvo que ver con el ejercicio de comunicación que desempeñaban en La Voz que Rompe el Silencio”.
Simple y llanamente, porque según el razonamiento del Fiscal, las comunicadoras estaban en el momento y lugar equivocado. Y por qué no decirlo, siguiendo esta “lógica” absurda, por haber nacido en el tiempo, en el país y en la zona en donde nunca debieron estar.
Frente a la conclusión torpe y subjetiva de la PGR, la Red de Radios Indígenas Comunitarias del Sureste Mexicano, elevó una enérgica protesta señalando en documento público que en el Informe presentado el pasado 9 de diciembre, la PGR elude su responsabilidad en la investigación y declina su competencia hacia la Procuraduría General de Justicia de Oaxaca.
David Peña, abogado de la Red, afirma que del análisis del expediente no se desprende ninguna línea de investigación o información cierta que permita sustentar las declaraciones del Fiscal. Por tanto, dichas declaraciones son infundadas, faltan a la verdad e inciden de manera negativa en las investigaciones que aún desarrolla la PGR.
En ninguna de las actuaciones que realizó inicialmente la Procuraduría oaxaqueña se desprende línea de investigación o declaración de testigos o sobrevivientes que descarten una posible agresión por la labor que desempeñaban Felícitas y Teresa. De las 5 líneas de investigación que existen sobre el caso, una de ellas valora la posibilidad de que hayan sido asesinadas precisamente por su labor de comunicación indígena en la Radio de San Juan Copala.
Es más: ninguna de estas vertientes ha sido suficientemente agotada, investigada, ni profundizada por la autoridad ministerial para poder determinar la motivación del ataque.
La mecánica de los hechos del doble homicidio – aclara el abogado- no arroja ningún elemento para suponer que el ataque iba dirigido solamente al conductor de vehículo ni para suponer que ambas locutoras murieron incidentalmente o de manera circunstancial.
En Oaxaca mucha gente sabe – sobre todo las autoridades que incluso se niegan a enviar elementos de seguridad a la zona- que existen elementos políticos y sociales en la región Triqui que permiten suponer una agresión hacia las locutoras por el ejercicio de comunicación e investigación que realizaban.
Por ello sorprende a indigna que además de no conocer el expediente ni las condiciones sociales y políticas de la región Triqui, Orellana intente desviar la atención del caso concluyendo que Teresa y Felícitas no fueron asesinadas por el ejercicio de su profesión.
Lo más lamentable es que al deslindar su responsabilidad, el Fiscal traslada el asunto al fuero común, es decir, a las autoridades de procuración de justicia de Oaxaca, que tan magros resultados exhiben en los cuatro años de la administración encabezada por Ulises Ruiz, y por su procurador, Evencio Nicolás Martínez.
Los integrantes de la Red solicitan, por ello, una reunión con el Fiscal para que demuestre técnica y pericialmente como llegó a esta conclusión. Pero en caso de no poder demostrar su dicho, que se retracte públicamente o bien que corrija la posición frente a los medios de comunicación y frente a las familias, compañeros y amigos de Teresa y Felícitas.
A esta petición nos sumamos desde este espacio, porque a falta de resultados de una Fiscalía que resultó inútil, a la indefensión milenaria de los pueblos indígenas, se suma este tufo de racismo al suponer que los triquis ni siquiera son humanos, ni inteligentes ni mucho menos comprometidos para defender a los suyos de la misma violencia absurda que se ensañó en las prometedoras vidas de Felícitas y Teresa, por quienes sus familiares y compañeros siguen clamando justicia.
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sábado, 20 de diciembre de 2008

Sin reposo

Sociedad abierta

ERNESTO REYES
“El músculo duerme, la ambición descansa”…dice el tono melancólico del tango. Aunque nadie puede mandar a descansar a la política, muchas actividades de gobierno entran en una especie de hibernación, aunque los problemas no tengan reposo en una entidad tocada por una crisis de gobernabilidad que muchos niegan.
En la víspera de las verdaderas vacaciones, la sección 59, no reconocida oficialmente aunque el propio gobierno la prohijó, termina usando tácticas y métodos de la 22 con los que estaban en desacuerdo, plantándose en el zócalo capitalino, ante la mirada curiosa del turismo en plena temporada decembrina.
El zócalo luce como si la vida oaxaqueña transcurriera sin sobresaltos, como en otros tiempos dirían los mayores, cuando la vieja Antequera era apenas unas cuantas manzanas donde todos se conocían. Hoy, la aglomeración de gente y vehículos de motor complica la repetición de calendas y posadas que en otros tiempos eran delicia de los lugareños.
También una torpeza de militares a punto estuvo de causar una tragedia en Santiago Lachivía, Yautepec, donde en agosto los soldados acribillaron a dos campesinos, entre ellos al Agente Municipal. Crímenes que siguen sin castigo, y todavía sus jefes permiten que continúen cometiendo abusos con el pretexto de la lucha antinarcóticos.
Tanto ha cambiado la vida que la presentación de un libro de fotografías ( Memorial de agravios, realizado con imágenes del 2006) concentra la atención de buen número de personas, acto que termina, a falta de preguntas para los presentadores, evocando los gritos y las consignas del movimiento popular de hace dos años. Mejor muestra de que la sociedad está viva, y espera cualquier resquicio para anunciar que no se olvidan los agravios. Y que más tarde que temprano- sin el afán de venganza, aunque sí en un ánimo justiciero- los responsables tendrán que pagarlos.
Se repite hasta la saciedad el nombre de Ulises, asociado con el mal, aunque busque purificarse con bálsamos espirituales. Resalta otro, el de El chucky, seguro beneficiario del delfinato, amo y señor de partidos y eventuales candidaturas, aunque estén disfrazados de “bandera blanca” o del cuidado al medio ambiente.
FIRMAS POR JUAN MANUEL
Ante la proximidad de que la Juez Quinto de Distrito, Rosa Iliana Noriega Pérez, dicte por estos días sentencia en contra o a favor de la libertad de Juan Manuel Martínez Moreno, se ha estado invitando a quienes creen en su inocencia, a que envíen peticiones a la juzgadora para pedirle tomar en cuenta los argumentos esgrimidos por la defensa en el sentido de que es inocente, como se le acusa, de la lamentable muerte de Brad Will.
En esta breve pero intensa campaña de firmas se convoca tanto a organizaciones como individuos a que se dirijan mediante una carta a la juez de amparo y le demanden una actuación respetuosa de los derechos humanos.
Las cartas pueden enviarse por fax a la Lic. Rosa Iliana Noriega Pérez, Juez Quinto de Distrito. Calle Amapolas 1202, colonia Reforma, Oaxaca, Oaxaca, México, CP 680000. Los teléfonos son: 51 35640 y 51 32351. La familia de Juan Manuel y sus amigos lo van a agradecer.
La misiva debe decir, entre otras cosas, lo siguiente:
“Juan Manuel Martínez Moreno (acusado injustamente de la muerte de Brad Will) y sus familiares, el Comité 25 de noviembre y el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, consideramos que la Juez Quinto de Distrito debe tomar en consideración las irregularidades que presenta la acusación y revocar el auto de formal prisión dictado por el C. Juez Cuarto Penal del Centro de Oaxaca.
Pese a que se confía en que analizará minuciosamente el caso y que resolverá con plena autonomía se apela a su conciencia para que obre conforme a Derecho, sin recibir consignas de nadie.
La justicia penal tiene un gran reto: escuchar la consigna de quienes ver a Juan Manuel refundido en la cárcel por un delito que no cometió, o bien contribuir a restablecer la poca credibilidad de las instituciones para no castigar a un inocente.
Para mayor información, dirigirse al Comité de Liberación 25 de noviembre en Calzada de la República No. 209, col. Centro, Oaxaca, México, teléfono: 51 55603, y email: comite25noviembre@yahoo.com.mx
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viernes, 19 de diciembre de 2008

De una sola pieza

Sociedad abierta
ERNESTO REYES
Escucho una entrevista mañanera con Jesús Ortega, líder del “chuchismo” en el PRD, aparte presidente formal de este instituto político. Se transmite su inconsistencia ideológica cuando habla de asumir políticas de Estado en la lucha contra la inseguridad, y reconoce estar preparado para tomarse la foto con Felipe Calderón cuando sea necesario. Acepta no tener trato reciente con Andrés Manuel López Obrador y desliza que se castigaría a todo aquél perredista que apoye a candidatos de otro partido.
Contrastan estos figurines de la izquierda electoral mexicana con la actitud siempre congruente, aunque tiempo ya había dejado los reflectores por su avanzada edad, del recientemente fallecido, el profesor- aunque sin plaza- Othón Salazar Ramírez.
Hace tres semanas, cuando se integró aquí la edición Oaxaca del Frente Amplio Progresista, cuyas siglas las pelea como suyas, con la ayuda del IFE, la nueva dirigencia perredista, se tributó un minuto de silencio por el fundador del Movimiento Revolucionario del Magisterio y también del PRD.
Los viejos luchadores que estaban en la reunión y que siguen todavía en lucha, recordaron seguramente los grandes episodios que en su tiempo – los años cincuenta, sesenta –protagonizaron gente como Salazar, contemporáneo de Valentín Campa, Demetrio Vallejo, Benita Galeana, Arnoldo Martínez Verdugo y tantos otros que dieron lustre con su honestidad y valentía a la militancia de izquierda que ahora se desdibuja por hechos y actitudes de dirigentes deslavados y sin moral revolucionaria.
La referencia a Othón Salazar y la lucha a la que se entregó por la democratización del sindicato magisterial debiera ser referencia de las nuevas generaciones de quienes siguen convencidos de que es posible cambiar a este sistema político, al Estado mismo, por uno donde ya no gobiernen los intereses económicos, sino de la gente de abajo, uno ennoblecedor en beneficio de los mejores intereses de la nación.
La falta de referencias históricas y de figuras morales por reconocer, hace que por ejemplo, en las manifestaciones que acá en Oaxaca se realizan, sobresalgan en las pancartas ínconos del comunismo internacional – Marx, Lenin, Mao, etcétera- y ni siquiera se tenga referencia de hombres como Othón Salazar y muchos otros que modestamente contribuyeron con su lucha, con su ejemplo, a que las cosas cambien en el país.
Enfrentado al caciquismo magisterial de Sánchez Vite, por encabezar la disidencia, Othón Salazar fue despojado de su plaza de maestro y así vivió 48 años más. Aún así, en lo más precario de su situación económica nunca se vendió y siguió siendo referencia indispensable de un luchador de izquierda, de los que se reclamaban comunistas y aplicaban la teoría revolucionaria.
A Othón Salazar lo sepultaron en su estado natal, Guerrero, sin la presencia de líderes que ahora se reclaman de izquierda, nada más que unos cuantos fieles a su causa. Pero al morir, siguió abrigando esperanzas de que aún como está el país, entregado a un solo grupo, surjan fuerzas capaces de impulsar una renovación a fondo y que en lugar de luchar por puestos y dinero, como es la práctica de muchos “izquierdistas”, existan algunos que tengan la suficiente autoridad moral para rescatar el rumbo perdido.
Acá en Oaxaca, en octubre pasado, en su natal San Jerónimo Sosola, Etla, de donde era presidente municipal, familiares y amigos sepultaron al profesor Antonio Gómez Vásquez, viejo luchador social, también en las filas del magisterio, del MRM, más joven, pero contemporáneo de Othón Salazar.
Gómez Vásquez fue integrante del Frente de Sindicatos y Organizaciones Democráticas de Oaxaca, el FSODO, y como tal participó en las manifestaciones de apoyo a los trabajadores y directivos de Noticias, durante el aciago 2005, y un año después en la APPO.
Luchador de causas, más que de puestos, a lo único que aspiró fue a gobernar a su pueblo, y lo logró tras reclamar el triunfo que le habían escamoteado ante el tribunal federal.
En los años setenta participó en el movimiento popular oaxaqueño, donde la vieja UABJO tuvo un papel destacado; también en la creación de la COCEO, y de tantos frentes de colonias, de campesinos, obreros y sindicatos donde nunca faltaba la presencia siempre solidaria del viejo Antonio.
Personajes como Othón Salazar y Antonio Gómez Vásquez, son hombres de una sola pieza. Es de justicia recordarlos.
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